Con muchos argentinos en cancha, el Inter consiguió otro título
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"Esta es una Copa para nosotros, para nuestros hinchas y para nuestro club. Lo hemos hecho realmente bien. Fue el primer partido oficial para nosotros y resultó caliente también, nada simple", explicó el español, añadiendo que "para mí, (lo más importante) fue la reacción del equipo tras encajar el primer gol".
En cambio, su homólogo romano Claudio Ranieri sintió todo lo contrario. "Cuando ganábamos 1-0 regalamos la igualdad, estabamos bien. El 3-1 no muestra la realidad", afirmó Ranieri.
El trauma romano sigue creciendo, a pesar de que tuvo un buen arranque y se llegó a poner en ventaja.
A los once minutos ya había avisado al portero brasileño Julio César el artillero montenegrino Mirko Vucinic, luego de una buena asistencia de Totti, que hasta ese entonces opacaba al holandés Wesley Sneijder.
Al cuarto de hora lo tuvo Jeremy Menez, pero el central argentino Walter Samuel fue su muro, hasta que en el minuto 21 Totti se vistió de arquitecto de la ventaja romana en una jugada de sociedad con el chielno David Pizarro que concluyó John-Arne Riise.
La igualdad del Inter llegó tras un error del central brasileño Juan que aprovechó Goran Pandev. El técnico de la Roma, Claudio Ranieri, sufrió más que nadie ese gol sin mucha elaboración, después de trabajar tanto para sacar ventaja, pues la igualdad al descanso parecía injusta.
En la segunda parte, ya con el lateral brasileño Maicon más soltado al ataque y Sneijder tejiendo el juego, Inter empezó a agredir y a asustar a la Roma.
El argentino Diego Milito gritó un gol que le fue anulado por posición adelantada muy finita de su asistidor, Samuel Etoo, luego del inicio de jugada de Esteban Cambiasso.
La revancha para Inter llegó poco después, cuando esos dos invirtieron los papeles y Milito cedió al camerunés, que puso el 2-1. Diez minutos después, en el 80, el Inter dio el golpe de gracia a la Roma con otra diana de Etoo, tras una pared con Wesley Sneijder.




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