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21 de octubre 2002 - 00:00

Con un gol también se sueña

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Es cierto que el estado del campo de juego conspiró con las intenciones de buen juego de los equipos y en especial del trabajo que seguramente había diagramado Américo Gallego. En lugar de césped parecía una pista enjabonada donde se resbalaba en el menor intento de jugar la pelota. No se hacía pie ni con tapones largos y la situación produjo más fricciones y roces que los habituales, más allá de provocar la lesión de Juan José Serrizuela, uno de los jugadores fundamentales de Independiente.

Esta circunstancia y las expulsiones de Guiñazú y Ramos favorecieron las intenciones de Estudiantes, que buscó desde el primer minuto el empate, sin ningún tipo de pudor. Era más fácil rechazar la pelota (hacia donde sea) que pasarla a un compañero y eso hizo que el partido se hiciera deslucido.

Independiente tuvo la fortuna de conseguir un gol en su peor momento. Cuando también parecía conformarse con el empate y fue en contra de Aquino, después de un cabezazo de Castagno Suárez que rebotó en un poste. Eso le bastó para ganar y sumar tres puntos fundamentales para soñar con el campeonato.

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