De Núñez al Obelisco, los "Millonarios" desataron los festejos
-
Boca e Independiente empataron 1-1 en un clásico con poco juego y polémicas
-
Gimnasia de Jujuy evalúa rescindir el contrato de Endrizzi tras el escándalo de la falsa amenaza de bomba
La gente también se levantaba con "el que no salta abandonó", en alusión a Boca Juniors, por el Superclásico de octavos de final que fue suspendido en La Bombonera.
La ansiedad se notaba en los rostros de los hinchas, desde aquel que peinaba canas y que vivió las finales de 1986 y 1996, hasta de los jóvenes que participaban por primera vez de esta experiencia. Los nervios no diferenciaban edades.
Luego del estruendoso recibimiento, el inicio del partido no calmó la tensión y el aliento se iniciaba desde donde se ubican "Los Borrachos del Tablón" y de a poco se expandió al resto de los sectores.
La lluvia que se largó a medida que fue corriendo el primer tiempo no achicó a los hinchas, que siguieron alentando para empujar al equipo dirigido por Gallardo, el más ovacionado de la noche, que fue uno más en la tribuna, ya que por la suspensión que recibió por ser expulsado en el primer partido observó el partido desde un palco.
Incluso, cuando la primera etapa se iba, y el agua más caía, llegó el grito de desahogo con el gol de Lucas Alario que hizo estallar aún más al Monumental.
Con los goles de Carlos Sánchez y Ramiro Funes Mori, el Monumental desató su fiesta, que prosiguió hasta altas horas de la madrugada en el Obelisco, el centro neurálgico de cada celebración futbolística de los argentinos.



Dejá tu comentario