5 de junio 2009 - 21:02

Del Potro luchó hasta el final pero no pudo con Federer

Del Potro buscaba su primera final en un Grand Slam.
Del Potro buscaba su primera final en un Grand Slam.
Las lágrimas del final condensan un cúmulo de sensaciones. Frustración por tener el boleto para la definición al alcance de la mano y no poder sacarlo. Dolor por sentir que se entregó al máximo pero no fue suficiente. Juan Martín Del Potro murió de pie en las semifinales de Roland Garros ante Roger Federer, quien le ganó por un sufrido 3-6, 7-6 (2), 2-6, 6-1 y 6-4 en más de tres horas de juego.

Fue superlativo el rendimiento del tandilense. En el primer set sólo se mantuvo la paridad hasta el cuarto game. De ahí en más, Del Potro adquirió una postura agresiva y le quebró el saque al suizo. Se colocó 3-2 en ventaja. Federer conservó su servicio hasta el octavo, cuando la chapa estaba 5-3. Pero en el noveno, el tandilense no desaprovechó el triple set point y selló el parcial 6-3.

La comodidad pronto mutó en paridad. El segundo set se disputó con los dientes apretados. Ninguno de los dos lograba establecer alguna diferencia. La palabra quiebre desapareció en ese lapso del partido. Bajo estas circunstancias, Federer y Del Potro debieron jugar un tie break. Y, en esa instancia, fue el suizo quien exigió al argentino, que cometió cuatro errores en cadena y le obsequió el parcial por 7-6 (2).

Sin embargo, el pupilo de Franco Davin no cedió en un ápice su postura del comienzo. Consciente de que su rival no estaba demasiado cómodo, en el tercer set fue a llevárselo por delante. Con un arranque demoledor, le quebró, de entrada, por tercera vez. Federer intentó protegerse pero aguantó hasta el séptimo game, cuando el Muro de Tandil concretó una doble rotura en el servicio de su rival y se puso 5-2. Y no desperdició el triple set point en el octavo: fue por un contundente 6-2.

De repente, la irregularidad se adueñó del match. Cuando parecía que Federer se quedaba sin resto, el suizo sacó su repertorio de golpes y dominó a gusto. Para colmo, Del Potro, quien hasta entonces había conectado 14 aces y había tenido un 72% de efectividad con su servicio, empezó a mermar con esa arma. Abatido por la clara superioridad de su rival, el tandilense focalizó sus energías en el quinto y definitivo set. Sabía que ya nada podría hacer contrarrestar el caudal tenístico de su adversario. El ex número uno estampó un inapelable 6-1, igualó la serie 2-2 y estiró la definición.

El quinto set comenzó como una continuidad del anterior. Desde el arranque, Federer le quebró el saque a Del Potro y llegó a colocarse 3-1 arriba. Sin embargo, en el quinto game, el pupilo de Franco Davin conservó con mucho susto su servicio, ya que el suizo lo puso en jaque en varios pasajes. Pero fue en el sexto cuando su alma y vida se apreciaron desde todos los rincones del Bois de Boulogne. Parecía que el partido estaba perdido. Estaba incómodo y no le encontraba la vuelta. El ex número uno le cerraba los caminos. Pero el argentino resurgió de sus propias cenizas, le arrebató el saque a su rival e igualó el marcador 3-3.

El duelo se lo podía llevar cualquiera. Los nervios dominaron la escena. Sacaba Del Potro para ratificar la levantada. Federer puso sobre el polvo de ladrillo parisino su vasta experiencia: sus 200 partidos de Grand Slam inclinaron la balanza en detrimento de los 32 disputados por el argentino. Una doble falta del tandilense le permitió al suizo quebrar y colocarse 4-3.

La simpleza de Federer acomplejó a Del Potro, quien salvó el noveno game (4-5). Fue un cierre a pura tensión. Entrega al máximo del número cinco del mundo intentar lograr otra hazaña: acceder por primera vez a una final de un Major. Lamentablemente, no pudo ser. No tendrá nada para reprocharse. Le jugó de igual a igual a uno de los más grandes de la historia: al gran Roger Federer. El mismo que por quinta vez consecutiva jugará la final de Roland Garros. El mismo que quiere alcanzar el récord de 14 títulos de Grand Slam que ostenta el estadounidense Pete Sampras. El mismo que busca seguir escribiendo con tinta indeleble sus logros en la historia del tenis.

El domingo, desde las 9.30, enfrentará al sueco Robin Söderling, a quien aventaja por 9-0 en el historial. El último duelo fue en la primera ronda del Masters 1000 de Madrid, cuando le ganó por 6-1 y 7-5. Pero hacer algún pronóstico puede resultar peligroso. Söderling dio el gran golpe en los octavos de final al eliminar a Rafael Nadal, quien buscaba el pentacampeonato. Las sorpresivas caídas de Andy Murray y de Novak Djokovic invitan a la mesura a la hora de hacer futurología. Federer-Söderling: ¿Campeón histórico o revelación?

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