Detuvieron a nadadores que denunciaron robo
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Jack Conger y Gunnar Bentz fueron detenidos y liberados a las dos horas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó a la AFP que está "listo para proporcionar toda la asistencia consular necesaria", según su portavoz John Kirby.
Una jueza brasileña, Keyla Blanc, ya había ordenado el miércoles que otros dos nadadores olímpicos estadounidenses que denunciaron haber sido asaltados a mano armada por hombres vestidos de policía, Ryan Lochte y James Feigen, sean impedidos de dejar el país tras surgir dudas en torno a su acusación. "Con eso, tienen prohibido abandonar el país", indicó una nota del tribunal.
Según varios medios, Feigen sigue en Brasil. "Feigen también se está comunicando con las autoridades locales y pretende hacer nuevas declaraciones en relación al incidente el jueves", dijo a la AFP el portavoz del comité olímpico estadounidense.
En cuanto a Lochte, su abogado indicó a la prensa estadounidense, que su clienta ya dejó Brasil, pero la policía de Río no lo ha confirmado.
El Comité Olímpico de Estados Unidos rechazó el miércoles más temprano informar sobre el paradero de los atletas, pero confirmó que la policía brasileña fue a buscar a los nadadores a la Villa Olímpica.
"La policía local llegó a la Villa Olímpica esta mañana (miércoles) y pidió reunirse con Ryan Lochte y James Feigen y retener sus pasaportes con el objetivo de asegurar que presten nuevos testimonios", declaró Sandusky.
"El equipo de natación dejó la Villa después de que su participación terminó, así que los atletas no se presentaron. Además, como parte de nuestro protocolo de seguridad, no informamos públicamente sobre sus planes de viaje y por eso no podemos confirmar su ubicación actual", agregó.
Lochte sostuvo en su declaración a la policía que él y sus tres compañeros fueron asaltados a mano armada por hombres vestidos de policías que detuvieron su coche cuando salían en taxi de una fiesta en la Casa Francia, en horas de la mañana del domingo, rumbo a la Villa Olímpica.
Lochte dijo que fue apuntado con un arma en la cabeza durante el asalto, mientras el taxista fue obligado a abandonar el vehículo y los criminales les obligaron a tenderse en el piso para robarles.
"El hombre sacó el arma y me apuntó a la frente diciendo 'bájate'," declaró después Lochte. "Se llevó mi dinero y mi billetera, dejó mi celular y mis credenciales".
Pero la justicia subraya la existencia de "posibles divergencias en el relato de los nadadores" y las autoridades de Río 2016 dicen que la policía aún está intentando localizar testigos, incluido el conductor del taxi en que los nadadores dijeron que se trasladaban.
Los atletas no coinciden por ejemplo en el número de asaltantes y regresaron a la Villa Olímpica con sus relojes y sus teléfonos celulares o billeteras, según muestran imágenes de las cámaras de seguridad filtradas a la prensa.
"Las supuestas víctimas llegaron con su integridades físicas y psicológicas inalteradas, incluso bromeando unos con otros", afirmó la jueza.
Según un periodista de NBC, Matt Lauer, que entrevistó a Lochte por teléfono la noche del miércoles, el deportista dijo estar dispuesto a cooperar con las autoridades.
Lochte le aseguró que ni él ni sus colegas "habrían inventado una historia como esta". "Somos las víctimas de esta historia y estamos felices de estar sanos y salvos", dijo, según el periodista.
Río de Janeiro enfrenta niveles crónicos de inseguridad y violencia urbana alimentados por el narcotráfico y la pobreza de gran parte de sus habitantes. Un promedio de casi cinco personas por día mueren de forma violenta en la ciudad.
Unos 85.000 policías y militares, el doble que en Londres-2012, han sido desplegados para los Juegos Olímpicos, que finalizan el domingo.




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