Claudio Keblaitis se alejó de Independiente por las amenazas de muerte de los barras.
El vicepresidente segundo de Independiente, Claudio Keblaitis, renunció a su cargo en el club, luego de las amenazas de muerte sufrida de parte de la barrabrava, pero el club de Avellaneda, con su presidente Javier Cantero a la cabeza, rechazó la medida y lo convenció de que se tomara una licencia por 30 días.
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"No estoy bien, estoy pasando malos días y, en lo personal, esto me está destruyendo", declaró en la audición partidaria "La Visera" para explicar las razones de su alejamiento.
Keblaitis quedó "sin ganas de seguir" ante la súplica de sus dos hijas para que "largara todo", tras la intimidación que recibió en su despacho a través de una carta anónima.
"No hay nada que me convenza seguir, no tuve ninguna resolución ni algún camino que me haga cambiar de opinión. Para mí es el fracaso más grande de mi vida", agregó.
Antes de la amenaza a Keblaitis, los violentos habían intimidado al presidente en su despacho y notificado sobre la colocación de una bomba en el jardín de infantes del club.
El dirigente recapacitó en la reunión de Comisión Directiva y verá los pasos a seguir. Mucho tendrá que ver las medidas que se tomen desde el área de fútbol y el Estado Nacional para protegerlo a él y su entorno, también hostigado por los violentos.
De esta manera, la barrabrava de Independiente, encabezada por Pablo "Bebote" Álvarez, logró uno de sus cometidos y consiguió que la dirigencia diera un pasito atrás en su lucha por erradicarlos definitivamente de los estadios.