Dura derrota ante Brasil en el debut

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No fue el debut soñado, tampoco las condiciones estaban dadas para que lo fuera porque no había habido trabajo previo, ni siquiera conocimiento previo entre los jugadores y Alfio Basile. Apenas un par de entrenamientos, donde no se pudo parar once contra once porque eran 19. En esas condiciones, la Selección argentina se presentó a jugar contra su rival «más clásico» y perdió de manera contundente. El error principal fue programar en estas condiciones un partido con Brasil. La «nueva selección» tendría que haber debutado contra una selección «más accesible» que le sirviera de sparring para ir tomando confianza y empezar a «entender la idea» del nuevo técnico.

Era lógico no ver un equipo afiatado, sino once individualidades haciendo lo que pudieran. La charla de Alfio Basile fue elocuente: «Hagan lo que ustedes saben», porque no había tiempo ni para programar los relevos, ni siquiera para distribuir marcas con tino, sino que había que hacer todo en forma intuitiva.

Brasil no tenía mucho más trabajo que la Selección argentina, apenas un amistoso con Noruega, donde el nuevo equipo de Dunga empató sin jugar bien, pero sí una semana seguida de entrenamientos para que los jugadores entendieran la nueva idea.

Por eso la diferencia futbolística no fue mucha, pero Brasil manejó el partido gracias al gol a los 2 minutos marcado por Elano, aprovechando la fragilidad en la marca de Clemente Rodríguez.

  • Sin potencia

    Ese gol fue fundamental para todo el desarrollo del partido, porque los brasileños, renunciando a su historia, armaron dos líneas de cuatro y se defendieron con mucho orden, sin tener pruritos a la hora de cortar los ataques argentinos con faltas en la mitad de la cancha o de revolear la pelota a la tribuna cuando se sentían apremiados.

    Argentina no tuvo potencia en ataque. Riquelme se repitió en un toqueteo intrascendente porque nunca encontró desmarcados a los dos atacantes. Messi se empecinó en gambetear a todo el que se le ponía enfrente y terminó perdiendo todas y Tevez luchó más de lo que jugó, sin generar una sola jugada de gol.

    Es cierto que el trabajo de la defensa de Brasil fue bueno y que el capitán Lucio fue una de las figuras del partido, pero después de este partido ningún espectador puede decir si Gómes es buen o mal arquero.

    La defensa tuvo su talón de Aquiles por la izquierda, donde Clemente Rodríguez no paró a nadie y Milito, que jugó en ese puesto cuando entró Samuel por Rodríguez, tampoco pudo con el tándem Elano-Robinho, que fue la fórmula preferida de ataque de Brasil.

    El segundo gol de Elano terminó con el intento de levantada de la Selección argentina y abrió las puertas para el lucimiento individual de Brasil, que con el ingreso de Kaká terminó a toda orquesta, dejando una imagen de superioridad que no fue tanta.

    No fue el debut soñado; en realidad, fue una pesadilla.
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