30 de noviembre 2000 - 00:00

El arribo de Boca fue explosión de pasiones

Los hinchas acompañan a los campeones.
Los hinchas acompañan a los campeones.
Sólo Boca, sus hinchas, su gente, podían dar un recibimiento de tamaña magnitud. Habrá que remontarse a acontecimientos históricos (tal vez el único que lo superó fue la obtención del título mun-dial a su arribo de México en el '86 y en menor medida la espontánea convocatoria cuando San Lorenzo logró el ascenso en 1982). Superó inclusive al recibimiento que su público hizo en 1977, cuando ganó por primera vez la Copa Intercontinental.

El día de ayer quedará también atesorado como «una jornada de excepción». Miles de hinchas dieron una bienvenida histórica al plantel que arribó al Aeropuerto de Ezeiza en horas del mediodía, para hacer un periplo en micro (el mismo que lo hace habitualmente para jugar los partidos en la Bombonera) que terminó en Constitución, precisamente en el hotel Los Dos Chinos.

La caravana -luego de los trámites migratorios de rigor-ganó las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, las avenidas 9 de Julio, Del Libertador, Leandro N. Alem hasta la Casa Rosada (ver apostillas), luego Paseo Colón y Juan de Garay para alcanzar el hotel donde quedaron concentrados hasta el domingo, cuando deben enfrentar a San Lorenzo por el torneo local.
Todo esto se hizo de manera lenta por la presencia de gran cantidad de aficionados, el agitar de banderas y autos que acompañaban que no permitían tomar mayor velocidad.

Tanto que ese recorrido duró aproximadamente tres horas. La mayor cantidad de hinchas se agrupó en el Obelisco y en las inmediaciones de la Casa de Gobierno, y cerca de
5.000 personas esperaron el arribo en el hotel de la concentración.

En tanto, los jugadores, cuerpo técnico y directivos esperaron pacientemente que el micro llegara a destino y en varios tramos se plegaron a los cánticos del público -cuya mayoría tenía como destinatario a River-cantando y revoleando camisetas (con el torso desnudo) como una manera de plegarse a la algarabía general, donde se confundían gente con saco y corbata, otros con disfraces o los que lucían la camiseta azul y oro, a la que ahora habrá que sumarle una estrella más.

El descanso fue fugaz. Bianchi dio orden de que una hora y media después el plantel saliera para el estadio de Boca, donde -según el cansancio de cada jugador-se realizó un trabajo diferenciado para el partido del domingo, porque la intención es «mantener los puntos de ventaja» que tienen en el torneo local.

Se habla de un éxodo inevitable

Desde hace varios meses se viene sosteniendo que el plantel de Boca sufrirá un éxodo de jugadores. El pionero será seguramente Martín Palermo, quien, con sus dos goles convertidos al Real Madrid, despertó grandes elogios en toda Europa y motivó que su representante Gustavo Mascardi dijera que «cualquier equipo en el mundo que necesita delanteros piensa en Martín Palermo».

Con su contundencia y olfato goleadores, Palermo «adquirió chapa internacional y se reinsertó en el mercado» internacional, y la semana entrante Mascardi ya anticipó que viajará a Europa para analizar ofertas por el delantero.

El empresario no quiso adelantar cuál podría ser el club en el que recalará el goleador ni el monto en el que se podría concretar ahora la operación. Sin embargo, su alejamiento es casi un hecho, más teniendo en cuenta que Martín Palermo viene anticipandolo. «Ya les di mucho a los hinchas de Boca, y sé que ellos van a entender que tengo que pensar en mi futuro y asegurarme en lo económico», aseguró.

Sin embargo, Palermo sería el primero pero no el único. Por Riquelme habría interés de equipos de Italia (se habla del Milan y Juventus) y de España, entre los que estaría el propio Real Madrid, que sufrió en carne propia su capacidad individual el pasado martes en Tokio.

También España o Italia podrían ser los destinos de los mellizos Guillermo Barros Schelotto, del arquero Córdoba, Ibarra y Delgado (al delantero lo pidió Héctor Cuper para el Valencia), en lo que marcaría una verdadera sangría del equipo campeón del mundo.

La partida de jugadores sería avalada por el propio Carlos Bianchi, quien aseguró que no le cortará la carrera deportiva a ninguno de los jugadores. «Soy amigo de no cortarle la carrera a nadie y soy de la idea de que cada jugador debe cumplir con sus sueños», apuntó el exitoso entrenador en la conferencia de prensa que dio ayer.

El que le puso paños fríos a esta situación fue el presidente Mauricio Macri al señalar que su club «no es vendedor». Sin embargo, a pesar del éxodo los directivos de Boca creen en el trabajo de Bianchi, y en el surgimiento de jugadores de las divisiones inferiores, aunque ya suena un nombre para incorporarse al plantel campeón del mundo: el mediocampista de Newell's Lucas Bernardi.

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