Cuando el árbitro Pedro Argañaraz marcó el final del partido, las pulsaciones en los jugadores de Godoy Cruz estaban a mil, especialmente las de Jorge Curbelo a quien minutos antes le habían cobrado un penal en tiempo adicionado.
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Fue por eso que el uruguayo tuvo un entredicho e intercambio de golpes con Pablo Ledesma, que generaron la vergüenza del final que mezcló corridas y golpes de puños entre los jugadores. La violencia comenzó en la cancha y continuó camino a los vestuarios, en la cancha de básquet del club mendocino.
La pelea duró unos minutos y luego se calmaron los ánimos. A la salida de los vestuarios, ningún protagonista quiso hablar de los incidentes. Se estima que haya muchos jugadores informados por el árbitro, que tuvo un espantoso desempeño que no justifica la barbarie del final.
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