El cuadrangular final
-
Con uno menos desde el inicio, River empató frente a Blooming en el debut por Copa Sudamericana
-
Debuts dispares en las copas: empate de San Lorenzo y Estudiantes, derrota de Lanús
Carlos Ischia, Miguel Russo, Diego Cagna y Fernando Gamboa.
Hasta hace menos de un mes, indiscutidamente era el mejor equipo del país; hoy, Miguel Ángel Russo encara el desafío de recuperar el nivel futbolístico de aquel tiempo de San Lorenzo. Seguramente paga muy caro el éxodo a las selecciones de jugadores clave, como Ledesma, Bergessio, Aureliano, Orión y Barrientos. Salvo el arquero, ninguno recuperó el nivel de antes de la fecha de eliminatorias.
San Lorenzo es el mejor equipo jugando en su cancha en el Apertura: sacó 16 de los 18 puntos que disputó en esa condición (76,1%) y sólo recibió tres goles en el Nuevo Gasómetro. En su cancha (en la próxima jornada), enfrenta a los jujeños, que perdieron los seis partidos que jugaron de visitantes.
De visita, los azulgrana no muestran la misma capacidad goleadora (anotaron siete goles en seis partidos) y deberán cruzarse por la decimocuarta fecha con otro que pelea cerca de la punta: Newell's en Rosario. Aparte jugará el clásico con Huracán (todavía no se sabe en qué estadio), y en La Paternal (un campo muy complicado para todos) con Argentinos en la última fecha.
Si para muchos era el mejor plantel de la Argentina, hoy no puede subestimarse a pesar de la merma en el rendimiento. Ha recuperado a Andrés Silvera, goleador del equipo en este campeonato. En contra, más allá de no tener un fixture accesible, se vuelve a caer en el mismo lugar: San Lorenzo debe recuperarse si quiere salir campeón.
Ya dejó de ser sorpresa hace rato. Con casi la misma base del subcampeonato del Apertura 2007, hoy pelea la punta bajo la tutela de Diego Cagna. Tigre hizo de Victoria en este torneo su fuerte: ganó cinco de los seis partidos que disputó (sólo cayó con los tucumanos), con una efectividad de 83,3%. No parece tener grandes peligros en los tres partidos que le quedan de local: Godoy Cruz, River y Banfield.
Después de Boca, de los candidatos al título, es el que cosechó mayor cantidad de puntos fuera de su casa. De los 21 que disputó, logró 11, anotándose triunfos frente a San Lorenzo y Boca en esa condición. Pero tiene dos viajes de muchísimo riesgo: en la fecha 14 debe ir a Santa Fe para jugar con Colón y en la penúltima, a Rosario, a visitar al Central de Gustavo Alfaro.
Sin dudas que a su favor cuenta con que no tiene la presión de salir campeón si o sí, como Boca y San Lorenzo, por ejemplo. Sabe a lo que juega y hace de su paciencia un arma letal. A su base le agregó un tipo de mucha experiencia en pelear campeonatos, como Rodolfo Arruabarrena, y encontró en esta campaña a Martín Morel en un nivel de excelencia. Tigre nunca se consagró en Primera División y más allá del dato estadístico es un ítem para anotar, no tiene las suficientes batallas vividas peleando la punta y de ahora en adelante deberá justificar por qué pretende pelear el torneo hasta el final.
La lepra sacó a relucir su candidatura por los puntos que consiguió en trece fechas y por el triunfo del sábado pasado en el clásico contra Central, un partido que para el ganador nunca significan sólo tres puntos. El envión anímico que logró el conjunto de Fernando Gamboa es su principal arma para estar prendido y pelear de igual a igual.
En el Parque Independencia consiguió 72,2% de los puntos, producto de cuatro triunfos, un empate y una caída frente a Boca. En su cancha recibirá a San Lorenzo en una verdadera final en la decimoquinta.
Cuando sale de Rosario no pierde tanto de su poderío, los números así lo demuestran: jugó siete, ganó dos, empató cuatro y cayó en Jujuy en la tercera jornada. Llevá cinco sin perder de visitante. En esta condición debe viajar a Tucumán en la anteúltima a enfrentar a San Martín.
A favor tiene que en silencio llega en una posición expectante a partidos definitorios. En sus filas tiene a un hombre como Rolando Schiavi al cual no debería pesarle la presión de los últimos partidos y a Cristian Fabbiani, que a pesar de su aparente grosor físico da muestras claras de ser un hombre importante en ofensiva.
A pesar de no ser un candidato natural, en Rosario la presión que ejerce su público puede volverse contraproducente por la ansiedad de lograr un título luego de cuatro años.
Atención con Juan Insaurralde, viene con la carga de cuatro amarillas.




Dejá tu comentario