22 de septiembre 2003 - 00:00

El esfuerzo valió la pena, pero al final no alcanzó

El equipo argentino estuvo cerca de una hazaña impensada, pero cayó ajustadamente 3 a 2 en la serie semifinal de la Copa Davis (luego de un 0-2, empate en 2 y caída final), que se disputó el fin de semana en las canchas de polvo de ladrillo del Palacio de Deportes José Martín Cárpena, de Málaga.

La historia había comenzado mal el viernes cuando Gastón Gaudio Cayó ante Ferrero y lo mismo le pasó a Mariano Zabaleta ante Moyá. Sin embargo, el sábado en el dobles, Agustín Calleri-Lucas Arnold abrieron una ventana a la esperanza al derrotar a Albert Costa y Alex Corretja. Argentina se había puesto 2 a 1, pero los españoles seguían siendo los favoritos, porque más allá de que el equipo argentino estaba jugando esta semifinal disminuido ante las ausencias de Guillermo Coria y David Nalbandian, Zabaleta -luego de estar dos sets arriba-debió resignar el partido por una lesión, ese mismo viernes fatídico ante Moyá, que obviamente lo obligó a ausentarse también ayer.

A Gustavo Luza le quedaba una sola carta para enfrentar en el día decisivo a Ferrero, el actual número uno del mundo: Agustín Calleri. Un jugador que había demostrado toda su potencia en el dobles.

Parecía un sueño imposible. Calleri tenía la obligación de ganar para empatar la serie y agigantar las posibilidades de avanzar a la final. Pero el sueño se convirtió en una feliz realidad, porque el tenista de Río Cuarto avasalló a Ferrero en 2 horas y 34 minutos, y lo derrotó 6-4, 7-5 y 6-1.

Calleri jugó desde el inicio al límite, cada pelota era a todo o nada, y con su potencia buscó desbordar a Ferrero.

El plan de juego del argentino salió a la perfección. A pura fuerza y precisión, con un primer saque que promedió los 200 kilómetros por hora, dominó al español y se quedó con el primer set por 6-4. En el segundo, Ferrero salió a jugar en su mejor nivel y tuvo cinco sets points a favor, pero ahí se vio lo mejor de Calleri. Con golpes de revés, «winners» y un saque fortísimo aguantó a su rival y también ganó el segundo set, esta vez 7-5. Ferrero se desbarrancó. El tercer parcial fue un monólogo de Calleri frente a un jugador que ni siquiera pudo levantar con el apoyo de los miles de españoles en la tribuna.

Fue un 6-1 que le sirvió para festejar tirado en el polvo de ladrillo, que provocó el delirio de los argentinos en las tribunas.

La serie estaba 2 a 2, pero todo lo que Calleri construyó, Gaudio se encargó de echarlo por tierra en muy poco tiempo. La actuación de Gaudio en esta instancia marcará un antes y un después para él mismo, que hasta Málaga llegó como un jugador «copero», pero que tras el fin de semana seguramente se le cerrarán las puertas para seguir en la Davis.

Sin actitud, sin juego y sin ningún tipo de reacción, Gaudio fue una sombra y Moyá no lo perdonó al vapulearlo por 6-1, 6-4 y 6-2 en poco más de dos horas.

Zabaleta, Calleri y Arnold le pedían a la hinchada argentina que aliente mientras que el capitán Gustavo Luza apelaba a su garganta para intentar que Gaudio «despierte», algo que nunca ocurrió.

España pasó a la final y para Argentina se vienen horas de reflexión, se entrecruzarán discusiones, polémicas y deberán esperar hasta el jueves para saber quién será su rival en la primera vuelta del Grupo Mundial, en el segundo fin de semana de febrero del año que viene. Argentina será uno de los ocho preclasificados -incluso podría estar entre los cuatro-con lo que evitaría un rival importante en su debut, aunque no le asegurará la localía.

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