14 de marzo 2011 - 23:47

El fútbol americano está en estado crítico

El show deportivo más mediático de Estados Unidos sufre una grave crisis económica.
El show deportivo más mediático de Estados Unidos sufre una grave crisis económica.
El fútbol americano, el deporte por excelencia de los estadounidenses, está ante la mayor crisis económica, como consecuencia que los jugadores y los empresarios propietarios de los 32 clubes de la NFL fueron incapaces de decidir la forma de repartirse una suma de 9.000 millones de dólares anuales.

Las dos partes mantienen posturas muy distantes en la negociación por el nuevo convenio de trabajo y el desacuerdo llevó a que el sindicato de jugadores se disolviera y la liga impusiera el cierre patronal.

El convenio laboral que se había firmado en 2006 y del cual los propietarios ya mostraron sus disconformidad dos años más tarde, expiró el pasado 3 de marzo. Si bien, con la presencia del mediador federal George Cohen las partes acordaron en dos oportunidades prolongarlo, en ningún caso existió la voluntad de sellar un nuevo vínculo.

Disuelto el sindicato de jugadores (NFLPA), los profesionales ya se quedaron sin representantes por lo que tienen el camino libre para demandar a la NFL.

Un grupo de 10 jugadores, incluidos los quarterbacks Tom Brady y Peyton Manning, que fueron Jugadores Más Valiosos, ya comenzaron a demandar a los propietarios ante una corte federal en Mineapolis
Esto determinó que los dueños determinaran el cierre patronal, lo que marca la primera suspensión de actividades en la liga desde 1987 y compromete seriamente la del presente año.

Además, el cierre impide a los jugadores entrar a las instalaciones de los clubes, por lo que los lesionados no pueden ser tratados por los cuerpo médicos. Además, los profesionales sin equipo no pueden negociar.
La liga los acusa de conspiración y de utilizar métodos de negociación que dañan a la competición.

El principal punto de discusión es el reparto de los 9.000 millones de dólares de los cuales, hasta ahora, 1.000 millones van directamente a los dueños de los equipos.

De los restantes 8.000 millones, los aproximadamente 1.700 profesionales se reparten 4.800 millones (el 59,6%), cifra que los propietarios consideraron demasiado a la hora de firmar el nuevo convenio laboral.
Los clubes argumentan que necesitan embolsar más dinero para invertir en nuevos estadios y afrontar la crisis financiera global.

La NFLPA, en tanto, pide que los clubes abran sus libros y demuestren las pérdidas verdaderas, cosa que la "patronal" se niega sistemáticamente. Así las cosas, peligra el inicio de la temporada 2011.

La pasada suspensión de actividades data de una huelga de jugadores hace 24 años, cuando la liga se jugó con suplentes.

El sindicato volvió a la carga en 1989 y las demandas antimonopolio que presentaron los jugadores obligaron a un nuevo contrato de trabajo en 1993, en el que se incorporó el derecho a ser jugador libre. Ese mismo año, la Asociación volvió a constituirse.

En la querella antimonopolio, los jugadores buscan autorización para iniciar una demanda colectiva contra los dueños de los equipos, bajo el argumento de que la NFL conspiró para negarles la posibilidad de ofrecer sus servicios.

¿Qué ganaron los jugadores al renunciar a ser sindicato?. Como sindicato los profesionales no podían entablar demandas por monopolio en contra de la NFL, ni tampoco solicitar un mandato legal pata el cese patronal. Al renunciar a ser sindicato, los jugadores se convierten en un grupo de individuos y como tales, pueden demandar a la NFL por prácticas monopolísticas.

Dados los pésimos antecedentes de la NFL en otras demandas de monopolio, las posibilidades de los jugadores de ganar la demanda se incrementan.

Sin embargo, lo concreto es que si el convenio no está firmado en agosto, cuando está previsto que comience la nueva temporada, habría unas pérdidas de 1.000 millones de dólares. Cada jornada suspendida costaría 400 millones.

La NFL actualmente es más atractiva que nunca y la temporada pasada registró un récord de audiencia en televisión.

El Superbowl, jugado el 6 de febrero entre Green Bay Packers y Pittsburgh Steelers, registró 111 millones de espectadores, el programa más seguido de la historia de Estados Unidos. Ahora, este negocio redondo, corre peligro.

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