Como todos los hinchas de fútbol, Luiz Inácio Lula da Silva es capaz de cambiar críticas por elogios en un segundo cuando llegan los éxitos. Corinthiano de ley, el presidente brasileño festejó ayer el campeonato brasileño logrado por el equipo más popular de San Pablo con su máxima estrella, el argentino Carlos Tevez. El mismo sobre quien había expresado públicamente serias dudas cuando llegó a Brasil. El delantero, elegido como el mejor jugador del torneo, le obsequió al jefe de Estado una camiseta del Corinthians con el número 10 y el nombre «Lula». El mandatario se rió del curioso corte de cabello del ex Boca y le rogó que no repita su excelente desempeño en el próximo Mundial de Alemania.
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