Lejos de que el tema no se trate por la ausencia de Julio Grondona, de viaje por Suiza, por cuestiones personales y una reunión en FIFA, en el edificio de la calle Viamonte ayer, cuando caía la tarde, se reunieron los integrantes de la Comisión de Selecciones Nacionales que integran Luis Segura (preside dicho grupo), hombre fuerte de Argentinos Juniors; Juan Carlos Crespi (Boca Juniors); Hugo Toschi (Deportivo Morón); Julio Alegre (Estudiantes de La Plata); Noray Nakis (Deportivo Armenio); Enrique Merelas (El Porvenir), y Daniel Pellegrino (coordinador de Selecciones Nacionales): el motivo, definir formalmente el candidato que irán a buscar para el puesto de entrenador de la Selección.
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Las tendencias quedaron bien marcadas, y por estas horas hay dos: Carlos Bianchi y Miguel Angel Russo, y en segundo plano figura el nombre de Sergio Batista, como un hombre que ya tiene vínculo con la Asociación del Fútbol Argentino y no es detalle menor, teniendo en cuenta que será quien se presente al frente del equipo para el amistoso del 19 de noviembre en Escocia.
Russo contaría con el aval de Julio Grondona y con el voto positivo de más de un par de los hombres que estuvieron en la reunión. Esta preferencia la argumentan desde la entidad madre del fútbol argentino por su experiencia, buen perfil público y con la prensa, su disposición al diálogo y su buena relación con Diego Maradona, un ítem que no sería menor ya que el mismo Grondona aceptaría que el 10 participe en la organización de la Selección con el cuerpo técnico elegido.
El tema de Bianchi es un poco más áspero que como se ve en primera instancia. Sus negativas a la hora de responder cuando le ofrecieron hacerse cargo del equipo nacional, alguna de ellas sin ni siquiera haber dialogado con Julio Grondona, con quien nunca tuvo gran feeling, llevaron a algunos encontronazos que tomaron estado público con Mauricio Macri, cuando ambos estaban bajo el escudo de Boca Juniors, y hacen que nadie garantice una convivencia armoniosa entre el entrenador y el presidente de AFA. Aquella conferencia de prensa sobre finales de 2001, cuando Macri se quedó sentado solo en la sala de conferencias de Boca ante todos los periodistas, es una muestra más de que el Virrey no es de accesibilidad inmediata para los directivos. Otro punto a tener en cuenta es que si Maradona recibiera un cargo alrededor de la Selección, con Bianchi sería inútil intentar juntarlos, ya que la enemistad entre ellos ya lleva varios años.
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