En un partido inolvidable, Barcelona se llevó la Supercopa de Europa de la mano de Messi
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Messi marcó dos hermosos goles en los primeros 15 minutos del partido.
Cuando transcurrían 114 minutos de partido, Pedro, que había entrado por Javier Mascherano nada más comenzar el alargue, marcó el gol del triunfo.
El partido, un regalo para los espectadores con sus nueve goles, evidenció el momento de la temporada en el que se disputa, con ambos equipos en busca del estado que los llevó a conquistar Europa el año pasado y con constantes errores en defensa.
Aunque jugó a 4.500 kilómetros del Camp Nou, Barcelona se sintió como en casa en el Boris Pachadze Dinamo Arena.
Especialmente Messi. Tras dos meses de calvario con la Selección, ¿quién le iba a decir que reencontraría el cariño en Georgia?
Tiflis se volcó con el rosarino. Caricaturas, camisetas y pintadas en los aledaños del estadio y una explosión de júbilo cada vez que la tocaba en el campo.
Por fin relajado, la "Pulga" respondió en la primera parte con una actuación que le perfila para su quinto Balón de Oro. Dos goles de tiro libre, jugando a un toque con sus socios habituales y regalando alguna gambeta marca de la casa a la agradecida tribuna.
Una vez más, fue elegido como el mejor jugador de la final.
La otra gran estrella de la noche fue Pedro. El hombre que acaba de anunciar a Barcelona su intención de dejar el club porque no quiere ser suplente salvó a su equipo al aprovechar un rechazo de Beto al tiro libre de Messi.
Como en 2009, el año del único sextete en la historia del fútbol europeo, un gol del canario en la prórroga dio la Supercopa al Barcelona.



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