Entrenadores for export: el fenómeno de argentinos dirigiendo a extranjeros
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Dante Bottini (Prensa Argentina Open), Fabián Blengino (Blengino Tenis) y Gabriel Markus (Markus Tenis), tres exponentes de los argentinos que dirigen a jugadores del exterior. Desde las bases hasta los niveles más altos de la ATP y WTA, la experiencia albiceleste es muy cotizada en todo el mundo.
Además, para el exjugador de 47 años se dan dos situaciones puntuales que ayudan a la gran cantidad de solicitudes que llegan: "Hemos tenido muy buenos resultados con jugadores argentinos y eso llamó la atención con los extranjeros. Sumado a que hay países donde por la cantidad y calidad, los jugadores salen a buscar coaches. Tampoco tienen muchos jugadores en su propio país para poder entrenar y no poseen un gran nivel de entrenamiento local".
Entre otros empleos, Markus estuvo recientemente asistiendo a un equipo de jugadoras juveniles chinas. Así de lejos llegó el prestigio de los argentinos. Un caso muy similar al de Dante Bottini, que tras probar suerte en Europa en su adolescencia, abandonó su carrera y ahora puede alardear con haber llevado a su máximo nivel al japonés Kei Nishikori, de reciente paso por Buenos Aires.
"Hace siete años que estoy con él, la relación es medio rutinaria. Hay mucha disciplina, trabajo, respeto mutuo. Creo que los entrenadores argentinos son muy buenos, vienen muy bien de abajo y saben mucho de tenis. Nos encanta laburar, somos exigentes, con mucha energía", analizó para ámbito.com el coach del actual número 7 del mundo.
Pero para estos tres profesionales, no hay secretos ni sistemas particulares que atraigan a los profesionales del mundo hacia estos pagos. Si un deportista de elite busca llegar a lo más alto, nada mejor que la constancia y el máximo nivel de pruebas.
"Le metemos para adelante. Siempre al argentino le cuesta un poco todo, entonces se exige al máximo. Al dirigido eso le gusta también", apuntó Bottini, en sintonía con lo que opinó Markus, para quien los formadores nacionales "se basan en un nivel de exigencia y sacrificio bastante alto. Cada uno tiene su sistema o forma, aunque trabajamos parecido".
¿La tradición argentina de jugar en polvo de ladrillo ayuda a elegir a los entrenadores locales? Según Blengino, ya no: "En su momento pudo haber sido, hoy creo que no porque hay cada vez menos torneos en clay y cada vez estamos buscando que los jugadores sean más completos y agresivos. El coach debe ser integral. Quizás un jugador de un lugar donde no tienen canchas de polvo te puede llamar, pero al nivel más alto no".
Markus, que supo trabajar con el equipo kazajo de Copa Davis (casi el mismo que enfrentará Argentina en el repechaje de septiembre) opina diferente, aunque utilizando el mismo argumento de ser un tenista más "desarrollado". "El polvo es un punto a favor para los que quieren mejorar. Cuando a mí me contratan los rusos, o franceses o americanos, lógicamente quieren mejorar en esta superficie donde ellos normalmente no son buenos", sostuvo.
Finalmente, la experiencia por el mundo trae balances de lo que uno tiene a favor y en contra. Como formador, Blengino hizo hincapié en la necesidad de tener "más canchas rápidas y torneos" en ellas para evolucionar ese juego ofensivo. Markus, asistente de nombres de peso, habló de la necesidad de "más apoyo económico para que el esfuerzo de los chicos no sea tan grande". Consejos a seguir para que el tenis argentino siga progresando gracias a la experiencia de aquellos que recorren el mundo y ya no causan asombro por sus logros.




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