24 de febrero 2003 - 00:00

Este Boca no fue el de veces anteriores

Boca sufrió sobremanera sus ausencias y terminó perdiendo ante un Unión práctico, que no hizo mucho más que su rival, pero mostró lo más importante en materia de fútbol: los goles. Es lógico que en las derrotas los mejores son «los que no están», pero hubo errores defensivos que Schiavi con su sola presencia hubiera seguramente evitado, como por ejemplo los dos goles de cabeza de Pablo Islas, superando a Burdisso, que está en un nivel por debajo de lo que solía mostrar. Jerez y Calvo nunca fueron salida por los costados como lo son habitualmente Ibarra y Clemente Rodríguez. Como atenuante, Jerez debutaba y lo sintió más que lo aconsejable, y Calvo a la izquierda no tiene perfil para proyectarse en ataque.

En el medio, ni Villarreal ni Pinto consiguieron disimular la ausencia de Alfredo Cascini, un jugador que se elogia más cuando no está que cuando realmente juega. Ezequiel González entró tarde, y Omar Pérez (ayer, su reemplazante) fue intermitente, con «más «desapariciones» que nunca, y adelante, aunque Moreno jugó bien y creó peligro, cuando entró Delgado se notó la diferencia de categoría. Sobre todo, porque el otro titular Guillermo Barros Schelotto «no estuvo en la cancha», si es que vale la metáfora.

Ante esto, Unión presentó un equipo batallador, que dependía más de la calidad de Rubén Capria y sus pases precisos que de otra fundamentación de sostén. Jugó posicionalmente con tres delanteros, aunque en la realidad dos de ellos estaban más preocupados en tapar las subidas de los laterales que en atacar. Los santafesinos fueron inteligentes en cuanto a no forzar el ritmo del partido, que por momentos fue lento, tedioso y hasta exasperante. Unión nunca arriesgó más de la cuenta; por eso, cuando subía Adrián González por derecha o Cristian Ríos por izquierda, siempre bajaba alguno a relevar las marcas.

El partido se encaminaba a un empate sin goles. Tal vez, el resultado que más le sentaba, pero Leguizamón desbordó a Jerez y tiró un centro que «el petiso» Islas cabeceó ante la marca de Burdisso poniendo el 1 a 0, y cuando Boca quiso salir a buscar el empate, otro cabezazo del mismo jugador, ahora totalmente descuidado por Burdisso, se encargó de aumentar la cifra y ponerle freno a cualquier reacción anímica de Boca. Las entradas de Ezequiel González y de Delgado le dieron más fútbol al equipo que dirige Bianchi, pero ya era tarde para tratar de encaminar el marcador.

Unión estaba firme en su defensa, y Boca, con abundancia de jugadores de ataque, terminaba confundiéndose y chocando sin encontrar la claridad. Finalmente, terminó ganando Unión, pero la lección fue para el técnico de Boca, que ahora sabe cuáles son los jugadores fundamentales en su equipo y el riesgo que se corre cuando se les da descanso.

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