21 de marzo 2009 - 19:13

F1: Mosley cargó contra Ecclestone

El presidente de la FIA, Max Mosley.
El presidente de la FIA, Max Mosley.
Max Mosley acusó a Bernie Ecclestone del duro revés político que sufrió la poderosa dupla de la Fórmula 1 al tener que postergar los cambios de reglas en el sistema de puntos ante el rechazo de equipos y pilotos.

"Ecclestone me había dicho que había hablado con todos los equipos y que todos estaban de acuerdo y el Consejo Mundial tuvo la misma sensación", dijo Mosley, titular de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), al diario ingles Daily Telegraph.

El presidente de la FIA, sacudido el año pasado con un escándalo sexual que lo puso al borde de la renuncia, mostró así un nuevo entredicho con Ecclestone, dueño de la comercialización de la F-1 y con quien tuvo duros entreveros el año pasado.

La tenaz resistencia al cambio de puntajes y también a las férreas reducciones presupuestarias fortalecieron a Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferarri y a la cabeza de la FOTA, la entidad que agrupa a las escuadras de la categoría.

La FOTA había propuesto revisar el sistema de puntuación y propuso otorgar 12 puntos al ganador, 9 al segundo y 7 al tercero, en vez de los actuales 10, 8 y 6, pero esa medida fue rechazada por la FIA.

La FIA, en cambio, aprobó la propuesta de Ecclestone de hacer campeón de la temporada al que más triunfos consiga, lo que provocó la reacción conjunta de las escuderías.

Un escueto comunicado difundido el viernes por la FIA expresó que el sistema de puntaje, que privilegiaba al que más carreras gana en una temporada, quedaba sin efecto si existía desacuerdo de las escuadras.

Así, durante 2009, la F-1 mantendrá su esquema de puntos tradicional.

El presidente del Grupo Fiat y Ferrari condujo una virulenta batalla no solo contra el nuevo mecanismo de puntos, sino contra el tope en los presupuestos impuesto desde 2010, evaluó hoy la prensa de su país.

Mosley también defendió en una entrevista con el Daily Telegraph el límite de presupuesto
voluntario establecido en 33 millones de euros en 2010.

"Cuando la gente se calme un poco se dará cuenta de que es bueno para la F-1. El recorte de presupuestos no dañará el ADN de la categoría. Si estoy equivocado, no pasa nada. Si acierto, será la salvación de la F-1", sostuvo el británico.

Pero Mosley quedó en un callejón sin salida, ya que los equipos no aceptan reducciones porque consideran que, con ese techo, harán irrupción en la F-1 de equipos menores que gozarían de "ventajas inaceptables".

La FIA debió ceder ante los argumentos reglamentarios de la FOTA, que recurrió al Código Deportivo, según el cuál cualquier cambio debe ser aprobado por lo menos 20 días antes de la apertura de las inscripciones al Mundial, plazo vencido el 20 de noviembre del año pasado.

Puntajes y reducción de presupuestos no son las únicas polémicas que agitan a la F-1, pues también la interpretación de las reglas técnicas en el rubro de los aspectos aerodinámicos ha desatado controversias, sobretodo con Brawn GP, el equipo que reemplaza a Honda.

"La decisión final con toda probabilidad estará en manos de los comisarios, porque el que se considere perjudicado apelará a ellos contra el eventual ganador", indicó Mosley sobre esos reparos técnicos.

Los perfiles extractores traseros de algunos autos, como los de Brawn GP, que es considerado por algunos técnicos como la clave para su notable pretemporada, podrían ser declarados "fuera de regla", lo que encendería nuevas y afiladas controversias.

Toyota y Williams también parecen haber montado estructuras al límite de lo reglamentario.

La primera carrera de la temporada será el Gran Premio de Australia, 29 de marzo próximo.

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