Hay que tener gran serenidad, precisión y justeza de un reloj suizo para superar a un rival en su propio país y con el aliento de su gente, mucho más cuando se trata de un jugador de la jerarquía de Andre Agassi. Lo logró Roger Federer, al superar al norteamericano en tres sets corridos por 6-3, 6-0 y 6-4, para lograr el título de master -que se disputó en Houston-entre los ocho mejores del ranking de la ATP, que es lo máximo a que puede aspirar un tenista profesional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin dudas, la actuación de Federer durante todo el torneo, que lo transitó en forma invicta, ganándole dos veces en ese lapso a Andre Agassi y dejando en el camino, además, a Nalbandian, Ferrero, y al actual Nº 1 del mundo, Andy Roddick fue brillante a todas luces, porque además demostró que su nivel tenístico está aún en alza, que se ganó con creces su condición actual de Nº 2 en el ranking y que es el merecedor del millón y medio de dólares que el torneo tenía reservado para el mejor.
Enfrentar a Agassi -como quedó demostrado en todo el torneo-no era empresa fácil para nadie. La final no fue la excepción, porque Federer debió apelar a todos sus recursos, a su gran serenidad, templanza y fundamentalmente a sus grandes dotes personales, para ir sacando ventajas en forma permanente, aprovechando cualquier resquicio o circunstancia que le presentara su rival para sacar la pequeña luz de diferencia que le permitiera llegar al triunfo.
En la suma de saques favorables, cantidad de envíos ganadores y pérdidas por errores no forzados, marcó esa diferencia sustancial que hizo que Agassi, que llegó a este torneo en base a su solidez, movilidad y justeza en sus remates decisivos, tanto en sus saques como con pelotas en juego, se fuera desmoronando. Generalmente, las diferencias se hacen ver en lo psicológico primero y en lo físico después. Agassi soportó todo lo que le enviaba Federer.
El suizo siempre se mostró decidido a no claudicar. En la paridad inicial, jugó cada punto como si fuese el último, trató de anticipar las pelotas que llegaban del lado opuesto en base también a velocidad y ganó la red para sorprender con envíos potentes hacia los laterales. Agassi se vio superado, algo que quedó en evidencia, aunque recién en el segundo set, donde perdió por un categórico y contundente 6-0 que no había soportado durante todo el año. Más parejo fue el tercero, donde estuvieron punto a punto hasta que Federer quebró en el noveno para ponerse 5-4, a un paso de este triunfo tan amplio como lógico, si se tiene en cuenta el andar de todos los jugadores en este máximo torneo.
Desde Ferrero, que no pudo sacar un solo punto, hasta las actuaciones de Moyá, Nalbandian y Coria, que se quedaron en la puerta de las semifinales, la sorprendente actuación del alemán Rainer Schuettler o Andy Roddick, que debieron quedarse en la antesala de la final, dieron un espectáculo que superó expectativas.
Dejá tu comentario