La guerra de poder entre la FIFA y la UEFA sumó un nuevo capítulo y trasladó la disputa a los tribunales de Estados Unidos. La organización que conduce Gianni Infantino acusó al organismo europeo de llevar adelante una campaña de “desinformación” y de intentar influir en las próximas elecciones presidenciales de la FIFA, previstas para marzo de 2027.
La presentación de la FIFA fue realizada ante un tribunal federal del Distrito Sur de Florida. En un escrito de 21 páginas, los abogados del organismo rector del fútbol mundial solicitaron que se rechace el pedido de la UEFA para acceder a documentos y testimonios vinculados con el polémico proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que pretendía modificar el esquema comercial de la entidad.
Según la FIFA, la UEFA actuó “de mala fe y con el propósito de acosar” a Infantino. El organismo europeo había solicitado autorización judicial para obtener pruebas en tres tribunales estadounidenses, entre ellos uno de Manhattan, donde está radicada la firma de inversión de Josh Kushner, y otro en Miami, donde la FIFA tiene oficinas.
El objetivo declarado por la UEFA es reunir información para preparar una eventual denuncia penal en Suiza contra Infantino por presunta mala gestión financiera. La FIFA rechazó esas acusaciones y sostuvo que la UEFA realizó “numerosas declaraciones falsas o engañosas” sobre el presidente y sobre el proyecto.
El conflicto comenzó en julio, cuando trascendió el plan para crear FIFA Forward Enterprise, una filial comercial que habría permitido vender al menos el 20% de los futuros derechos comerciales de la FIFA a inversores privados.
La operación estaba valuada en u$s4.200 millones y tenía entre sus principales inversores potenciales a Josh Kushner, empresario estadounidense y hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La propuesta generó una fuerte reacción dentro del fútbol internacional. La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol se opusieron al proyecto, mientras que el entonces director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, terminó siendo apartado de su cargo después de cuestionar públicamente el liderazgo de Infantino.
También renunció Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente de la FIFA y exsocio de Goldman Sachs, quien manifestó su oposición al acuerdo al considerar que podía resultar perjudicial para el fútbol.
La UEFA llegó a sostener en sus escritos judiciales que la valoración de u$s4.200 millones era un “precio fraudulentamente fuera de mercado” promovido por Infantino para su propio beneficio. La acusación se vinculó con versiones que señalaban que el presidente de la FIFA podía asumir un rol ejecutivo dentro de la nueva compañía, con una remuneración superior a los u$s6 millones anuales que actualmente percibe como presidente.
La FIFA rechazó categóricamente esa interpretación. Sus abogados sostuvieron ante la Justicia estadounidense que la UEFA “afirma falsamente que el señor Infantino buscó tener un interés financiero personal en el proyecto FFE”.
El proyecto fue abandonado pocos días después de hacerse público. Infantino reconoció posteriormente errores en la forma en que se gestionó la iniciativa y propuso una revisión externa e independiente de la gobernanza de la FIFA.
La organización mantiene que la intención de la escisión comercial era acelerar el desarrollo del fútbol en distintas regiones del mundo y reducir la dependencia de los mercados europeos más ricos.
El enfrentamiento judicial ocurre en plena carrera por la presidencia de la FIFA. Infantino pretende competir por un cuarto y último mandato, que se extendería hasta 2031.
El plazo para que aparezcan eventuales candidatos vence el 18 de noviembre, mientras que el Congreso en el que se elegirá al presidente está previsto para el 18 de marzo de 2027, en Marruecos. Hasta ahora, Infantino es el único candidato anunciado.
Por eso, la FIFA considera que las acciones judiciales impulsadas por la UEFA pueden tener un impacto directo sobre el proceso electoral.
“Este tribunal debería rechazar cualquier intento de influir en la elección presidencial de la FIFA sobre la base de estos argumentos”, señalaron los abogados del organismo en su presentación.
La UEFA, encabezada por Aleksander Ceferin, además de cuestionar el proyecto comercial, viene reclamando cambios en la distribución de los recursos de la FIFA y prepara un desafío político a la conducción de Infantino.
Gianni Infantino y Alexander Ceferín frente a frente. El titular de la UEFA es el principal opositor para que el dirigente ítalo-suizo se presente como candidato a presidir nuevamente el ente máximo del fútbol mundial.
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Infantino cambia de estrategia y promete u$s6.000 millones
En paralelo con la disputa judicial, Infantino busca recomponer su relación con las federaciones y puso sobre la mesa una nueva propuesta económica.
El presidente de la FIFA planteó liberar reservas para distribuir al menos u$s10 millones adicionales a cada asociación miembro durante el ciclo 2027-2030. Si se alcanza el máximo previsto, el programa podría movilizar alrededor de u$s6.000 millones.
La iniciativa todavía debe ser aprobada por los órganos de gobierno de la FIFA y será analizada en el Congreso previsto para el 15 de octubre.
La propuesta surgió después de pedidos de una distribución considerada más equitativa por distintos dirigentes del fútbol internacional. Entre quienes reclamaron modificaciones aparecen Ceferin, presidente de la UEFA; Victor Montagliani, titular de Concacaf; y Shaikh Salman, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol.
La FIFA planteó que cualquier transferencia de fondos deberá cumplir con criterios de equidad, transparencia y mecanismos auditables, además de atravesar los procedimientos de gobernanza correspondientes.
La UEFA y Concacaf habían planteado alternativas para una asignación directa de recursos, mientras que desde la AFC se reclamó una decisión fundamentada y plazos de ejecución breves. Infantino, por su parte, pidió que las distintas confederaciones presenten modelos financieros, supuestos e información que permita evaluar la viabilidad de las propuestas.
Si el nuevo esquema fuera aprobado, la distribución de fondos comenzaría pocos meses antes de las elecciones presidenciales de la FIFA.
Así, la pelea entre Infantino y la UEFA ya no se limita al fallido proyecto de FIFA Forward Enterprise. La disputa combina derechos comerciales, miles de millones de dólares, gobernanza, distribución de recursos y una elección presidencial que definirá quién estará al frente del fútbol mundial hasta 2031.