"Hay mucha ansiedad de los padres por el ranking de sus hijos"
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Daniel Orsanic.
D.O.: No, estoy muy contento. Me siento muy identificado con el área de desarrollo y me siento privilegiado de poder estar con los referentes del tenis. Creo que es un todo. La ventaja de estar tanto en desarrollo como en Davis es que la línea y el mensaje pueden ser los mismos. Lo que le enseñamos e intentamos inculcar a los más chicos es lo que queremos que los más grandes muestren. Por su puesto que es mucho trabajo.
P: ¿Cómo encontraste el área de juveniles cuando llegaste?
D.O.: Encontré una buena estructura de competencia, buenos jugadores en cada una de las categorías, la necesidad histórica de que haya más chicas jugando, pero también bastante ansiedad de los entrenadores y padres. Están muy enfocados en un ranking y para nosotros que miramos hacia la madurez del jugador sabemos lo relativo que es eso. Soy consciente que la posición muchas veces te permite representar al país, pero también pareciera que si no van a un sudamericano, se les acaba la carrera. Intento relativizar eso. Muchas veces hay un apuro por mejorar el número que va en contra de la evolución. Es algo que los entrenadores busca explicárselo a los padres y a los chicos, pero muchas veces no lo terminan de entender. Mi consejo es que se fijen más en lo que obtienen jugando al tenis, que es formador de carácter y valores, en lo que el deporte les da, y que todo eso se traslada a la vida.
P: Se comparte la realidad de la "futbolización" de todo el deporte argentino, perfecto, ganador y ni siquiera saben si el chico quiere hacer eso.
D.O.: Muchas veces como padres nos proyectamos. Como no pudimos hacer un deporte, ponemos a nuestro hijo a hacerlo. Es muy importante ir viendo cuál es el entusiasmo de ellos. Yo siempre les digo que ése es el parámetro más importante. El entusiasmo al ver si mi hijo quiere jugar o si no lo tengo que andar arrastrando cada vez que tiene que ir a entrenar, es una vara muy buena para medir si el chico está haciéndolo porque quiere o porque si yo creo que es lo mejor para él.
P: ¿Cuál es la realidad de los juveniles argentinos hoy?
D.O.: En distintas categorías han tenido buenos resultados internacionales tanto en mujeres como en varones. A nivel sudamericano, en cada una de ellas conseguimos becas que da la COSAT (Confederación Sudamericana de Tenis), para poder viajar más adelante a Europa. Lo que buscamos es medirlo más con el nivel de allá que con el sudamericano. Queremos mantener las ideas claras. Sudamérica es un parámetro pero no es el más importante, y a veces los chicos creen que porque les fue bien acá, luego es lo mismo.
P: ¿Pudiste traer ideas del extranjero?
D.O.: Sí, siempre buscamos ir actualizándonos. Ahora voy a Roland Garros y tengo un par de reuniones con gente de la federación francesa. Ellos están muy avanzados en tecnología, sistemas de capacitación. Tienen todo mucho más organizado, y eso en parte se debe a tener un Grand Slam en su casa, que conlleva las posibilidades económicas para distintos centros de entrenamiento y capacitaciones en el país y poder ir desparramando una idea.
P: ¿Y en cuánto ayuda el nuevo centro de alto rendimiento?
D.O.: Mucho porque es el lugar donde vamos nucleando a los jugadores, donde ellos saben que pueden venir y entrenar con nosotros. Tanto los profesionales como los juveniles pueden sentir como su casa, generar ese sentido de pertenencia. Además, lo que me gusta del Cenard es que los chicos comparten momentos con deportistas de otras disciplinas.
P: ¿Qué tan difícil es modelar jugadores con las condiciones económicas del país?
D.O.: Hubo momentos en que fue más fácil apoyarlos, pero siempre que la competencia y el entrenamiento sea bueno a nivel nacional, tenemos esa posibilidad de que se desarrolle bien, evolucione, y que llegue a su madurez en condiciones de competir a nivel mundial. Por eso insisto con tranquilizar a entrenadores y padres. Mi opinión es que es muy importante que entrenen día a día de la mejor manera y fortalecer la competencia nacional, que es algo en lo que estamos trabajando desde el principio y que creo que lo hemos conseguido en juniors, y ahora estamos buscando jerarquizar los otros niveles.
P: ¿Te preocupa que en algún momento la variable económica genere algún bache generacional?
D.O.: Es que siempre estamos en esa lucha por conseguir los recursos necesarios para hacer el trabajo de la mejor manera posible. Estamos acostumbrados a lidiar con ese tipo de falencias. Buscamos optimizar los recursos. El Enard ayuda mucho con todos los deportes y el tenis también. En cuanto al bache, debemos trabajar mucho con los más chicos, para que cada vez haya más, que es lo que te va a ir dando la calidad de jugadores.
P: ¿En qué medida puede afectar la falta de una Legión Argentina y que no se ganen tantos títulos como en esos años?
D.O.: Cuantos más referentes tenés, más chicos quieren jugar y más entusiasmados están. No es ningún secreto. Por eso es importante lo que pasó contra Brasil, que los jugadores hayan sido ejemplos de esfuerzo, de disciplina. Siempre los resultados ayudan al entusiasmo. El principal referente es Juan Martín, que lamentablemente en este momento sigue lesionado, pero es importante para los chicos. Pero está claro que cuantos más jugadores arriba tengamos, es más fácil generar ese entusiasmo.
P: ¿Es posible cambiar el modelo de jugador argentino, tradicionalmente adaptado al polvo?
D.O.: Creo que hace ya varios que ha ido cambiando eso. La Legión quizás fue el ejemplo más claro de eso, había una diversidad de jugadores muy grande. En los juniors se ven distintos tipos de jugador, tienen esa modalidad de tenis más moderno. En mi opinión, el polvo es la mejor superficie para formar a un jugador. Tenemos canchas de clay por todos lados y muy pocas de cemento, y justamente por eso en el centro de alto rendimiento quisimos las cuatro rápidas.




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