"Vergüenza" ha sido la palabra más utiliza por los aficionados que se desplazaron ayer al Camp Nou para ver el primer entrenamiento del Barcelona después de caer eliminado en las semifinales de la Copa del Rey ante el Getafe, que remontó la eliminatoria endosando a los azulgrana un humillante 4-0.
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La plantilla, después de mantener una reunión en el vestuario de casi media hora con el cuerpo técnico, el presidente del club, Joan Laporta, y el secretario técnico, Aitor 'Txiki' Begiristain, fue recibida con pitos por un centenar de aficionados con ganas de descargar su ira contra los jugadores después del ridículo que hicieron en el Coliseo Alfonso Pérez.
Esta vez, ni siquiera Ronaldo de Assís 'Ronaldinho', que se entrenó con sus compañeros en lugar de quedarse en el gimnasio como hace habitualmente el día después del partido, se libró de las críticas, e incluso alguno le pidió que dejase de "engañar" al club que le paga y se marchara de una vez al Milán.
"Peseteros", "sinvergüenzas" o "vagos" fueron algunos de los calificativos que los aficionados culés utilizaron como arma arrojadiza contra la plantilla azulgrana, en un entrenamiento en el que hoy todo eran caras largas y al que sólo faltaron los lesionados Rafael Márquez y Thiago Motta.
Varios seguidores recriminaron al entrenador del Barça, Frank Rijkaard, que no se mostrara más duro con sus futbolistas.
El técnico holandés, que parecía ajeno a todo este ambiente enrarecido, aprovechó la sesión para hacer un breve aparte con los futbolistas con más peso en el equipo como Ronaldinho o Samuel Eto'o.
El hermano y representante de Ronaldinho, Roberto de Assís, también se pasó por el entrenamiento.
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