Para Hindú parece una costumbre codearse con el triunfo: lo dice este tricampeonato que acaba de conseguir y que comenzó a gestarse en un semillero que se hizo grande en la URBA y que se consolidó en el Torneo Nacional de Clubes. El triunfo en Don Torcuato ante Duendes de Rosario por 31 a 27 coronó el presente de este equipo de juveniles que ya sacaron patente de adultos, para cerrar un año a todas luces positivo.
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«Hay que tener en cuenta que somos un equipo en formación, y es necesario que los más jóvenes sigan madurando. Es necesario que lo hagan jugando, cuantos más partidos mejor. Pero tampoco se debe soslayar lo que sucedió este año, que fue un cierre perfecto de un gran esfuerzo colectivo», sintetizaba Hernán Senillosa, uno de los más experimentados --integrante de Los Pumasque no pudo estar en este encuentro.
El salto a un «chapuzón» colectivo no tenía otro motivo que expresar una alegría contenida, aflojar los músculos luego de tanta tensión y aliviar el dictado de la columna mercurial que marcaba alrededor de 35 grados.
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