Independiente y San Lorenzo empataron en Mar del Plata
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Al principio, los dos equipos prometieron pero todo fue una ilusión óptica, porque los primeros 45 minutos de San Lorenzo-Independiente fueron lo peor de lo que va de la pretemporada.
Lo bueno para los dos es que peor de lo que jugaron en la etapa inicial es imposible.
A veces resulta difícil no acertarle un pase a un compañero que está a dos metros, sin marca, y tirarla afuera, como sucedió en varias ocasiones en esos 45m.iniciales.
Y dentro de ese "espanto" que estaban dibujando los dirigidos por Ramón Díaz y Pedro Troglio, Independiente tuvo las mejores, en realidad la mejor, pero Daniel Montenegro no definió con precisión.
Cuando el partido aburría a todos apareció Denis para marcar el primer gol del partido, con un cabezazo que no perdonó a Agustín Orión, luego de un buen centro de Montenegro, lo mejor de la cancha.
San Lorenzo no reaccionó y todo se hizo muy aburrido, tedioso por momentos, sobre todo cuando los de Boedo intentaban igualar y caían una y otra vez, en forma infantil, en la "ley del off-side" propiciada por su rival.
Además del gol, el otro hecho saliente del primer tiempo fue la lesión que sufrió el mediocampista Mariano Herrón (ingresó Lucas Pusineri en su lugar), aquejado por una fractura en el dedo índice de la mano izquierda.
En el arranque del segundo tiempo todo siguió igual, pero por lo menos el juego tuvo más ritmo, por la urgencia que tenía San Lorenzo por empatar, algo que le daba espacios a Independiente para intentar aumentar de contra.
Sin ideas, San Lorenzo buscó pero nunca le encontró la vuelta al partido y cuando Menseguez golpeó sin sentido a Gastón Machín y se ganó en forma correcta la tarjeta roja, cualquier ilusión de igualdad parecía una quimera.
Pero a los 25m., sin hacer nada para merecerlo, apareció Gastón Aguirre por izquierda, para enviar un centro que parecía no traer peligro.
Sin embargo, el siempre vivo Romeo, con ayuda de Assmann, se encargó de traducir el cabezazo en gol y fue empate Después del tanto, Troglio mandó a la cancha a Patricio Rodríguez, la gran esperanza del "rojo" y el chico de 17 años, en cinco minutos y con dos gambetas hizo más que el resto de sus compañeros.
Pero no le alcanzó al partido para salir de la mediocridad y se registró un típico empate de verano.




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