Con el paso del tiempo, algunos jugadores de fútbol parecen estar dispuestos a aclarar ciertas polémicas que recorrieron el mundo del deporte. El año pasado, Diego Maradona aceptó haber empujado con la mano la pelota que nos dio la ventaja en los cuartos de final del Mundial 86 contra Inglaterra. Ayer, el defensor alemán que marcó de penal el gol que nos dejaría sin la Copa de Italia 90, Andreas Brehme, aceptó en una entrevista para el diario español «El País» que «no fue penal». A continuación, veamos una parte importante del diálogo que tuvo con esa publicación.
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Periodista: En la final del Mundial de 1990 marcó usted el penal decisivo que supuso el 1-0 contra Argentina y el título para Alemania. Ahora que ya ha prescrito, sea sincero. ¿Fue penal?
Andreas Brehme: No. Hubo falta antes, a Klaus Augenthaler. Pero el que yo marqué no lo había sido.
P.: Usted, como defensor, sabe que fue una entrada correcta.
A.B.: Sí, claro, pero es peligroso hacerla en el área.
P.: ¿Qué sintió frente a la pelota antes de patear? ¿Pensó en algo particular?
A.B.: Lo peor fue la espera de seis o siete minutos antes de que pudiera tirarlo. Los argentinos estuvieron discutiendo ese tiempo con el árbitro y sacaron la pelota de la cancha.
P.: Eso lo pone a uno nervioso.
A.B.: Sí, pero cuando me metí en el área me concentré en el disparo.
P.: ¿Pensó «tiro abajo y por la izquierda» o fue espontáneo?
A.B.: No, ya me había decidido por esa esquina antes de patear.
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