Cerúndolo y el Challenger de Buenos Aires: un paso más para volver a ser

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"Juanma" avanzó en el torneo porteño mientras lucha por superar una lesión en la cadera. "No la pasé bien, pero me quedo con lo positivo y con lo que aprendí", analizó para Ámbito.

El ascenso en el tenis de Juan Manuel Cerúndolo fue tan meteórico que por momentos da la sensación de llevar años en el circuito ATP. Sin embargo, sólo disputó 20 partidos en el circo mayor, un número que debió ser más abultado de no ser por una insoportable lesión que lo maltrató durante todo 2022 y que ya empieza a dejar atrás.

Durante esta temporada, el porteño tuvo que lidiar con un sobrehueso en la cadera que le provocó una serie de desgarros en el psoas derecho y que comprometió el tendón. Casi sin escalas, pasó de ganar el título del ATP 250 de Córdoba en febrero de 2021, meterse en el top 100 en octubre y ser 79 en enero último, a frenar una y otra vez por la lesión que, incluso, no le permitió defender su corona en La Docta.

Pero entre intentos y frustraciones, Cerúndolo le reconoce a Ámbito que la situación pudo ser peor. “Se pensó en una cirugía después del segundo desgarro para limar el sobrehueso. Pero era para hacerlo más preventivamente, no porque estuviera dañado el labrum. Al analizar todas las opciones con mi médico de cabecera y mis preparadores físicos, decidimos que no era la mejor opción. Creo que tomamos la decisión correcta dado que no hizo falta operar”, explica.

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Pese a estos contratiempos, el menor de los hermanos tenistas (Francisco, el mayor) encontró cierta regularidad para sostenerse en el ranking. Este miércoles accedió a los cuartos de final del Challenger de Buenos Aires tras superar 6-2 y 6-2 al también local Hernán Casanova. De los ocho torneos de esta categoría que disputó en 2022, en cinco se metió en cuartos, y en el de Tampere perdió en semis.

Muchas veces, la vorágine del deporte pasa factura. En su caso, Cerúndolo asiente que pudo ser un agravante, pero no el origen de su dolencia. “El stress siempre es parte del tenis y va a ser parte de mi vida mientras esté en el circuito. Obviamente que influye, pero no creo que sea una causante. Estás más propenso a lesionarte cuando estás en una situación de stress que si estás entrenando relajado”, argumenta tras su triunfo del día.

Aunque reconoce que “en cierto punto no la pasé bien”, hoy la lesión empieza a quedar atrás y la apuesta incluye tanto terminar el año sin dolores como consolidar algunos cambios tácticos y físicos.

Semifinalista del Challenger de Buenos Aires (perdió con Sebastián Báez, luego campeón) y clasificado al NextGen ATP Finals de 2021, “La Compu”, que hace tres años soñaba con llegar al máximo nivel mientras terminaba el secundario, comenzó esta temporada a buscar variantes en su tenis para evolucionar, especialmente en canchas lentas. “Intento no ser tan defensivo, pero es mi juego natural y no lo puedo sacar automáticamente”, detalla.

En ese contexto, Cerúndolo sumó a Juan Ignacio Chela como entrenador, que trabaja en conjunto con Andrés Dellatorre. El ex n°15 del mundo ya había sido parte de la última pretemporada del porteño: “Es un gran coach, un gran profesional y me aporta muchas cosas, no en particular. Es muy completo”.

“Andy a veces no puede viajar conmigo, entonces está bueno tener alguien más”, amplía el tenista de 20 años. Además, detalla que “la relación fluye entre los tres, y Juan Ignacio tiene mucha experiencia. Estuvo y está muy arriba, la información que tiene él la tienen muy pocos”.

Pero la evolución de “Juanma” no termina allí. Desde este año cambió a sus preparadores físicos e incorporó a Martiniano Orazi, histórico integrante del equipo de Juan Martín Del Potro, y Juan Galván. “Esto lo hice por una cuestión mía con las lesiones”, aduce.

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“Estoy muy conforme con los cambios que hice. Tanto el equipo que tenía antes como el de ahora son tremendos profesionales. Cuando uno hace una modificación así, debe estar justificado, no me gusta hacerlo porque sí. En este caso, fue para seguir mejorando mi físico”, elabora.

La temporada 2022 del tenis encara las últimas vueltas, aunque para Cerúndolo todavía hay mucho en juego. “Sólo pienso en jugar tres torneos seguidos sin dolor. Ir más allá sería un error”, asume, ya agotado de atender a la prensa en el Racket Club de Palermo, donde el viento castigó y el clima cambió demasiado.

“Tuve dos años muy difíciles y uno que fue el mejor de mi carrera. La pandemia retrasó mucho mi crecimiento y no pude competir. En 2021 tuve mucha continuidad, gané muchos partidos, me metí top 100. Y este año tuve muchas lesiones. Creo que todo fue positivo, aprendí muchas cosas, sirvió mucho”, cierra, mientras espera que los próximas pasos sean más firmes y sin dolor alguno.

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