Guido Pella y una batalla más para volver a jugar al tenis

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El bahiense entrenó durante casi dos horas en medio del Challenger de Buenos Aires. Su lesión crónica en una rodilla, la paternidad y la vida que descubrió fuera del deporte.

Hace casi un año, Guido Pella dijo basta. Su tenis no estaba alineado, la rodilla lo hacía sufrir y, para completar la desconcertante escena, los apostadores de Moscú lo desencajaron en pleno partido ante el español Pedro Martínez, en el que abandonó tras perder el primer set. Había que frenar y reacomodar la vida. Pocos días después le llegó la mejor noticia: iba a ser papá por primera vez. Después de tanta incertidumbre y el nacimiento de su hija, el bahiense quiere darle una chance más al deporte que ama.

El cuadro principal del Challenger de Buenos Aires comenzó este lunes en el Racket de Palermo con mucha participación argentina, pero un invitado inesperado se robó la atención. El campeón de la Copa Davis 2016 ocupó la cancha 9 del club durante más de una hora y media junto a su entrenador Fabián Blengino, a quien definió casi como un padre, y con Tomás Farjat como sparring.

Pella no juega desde el 19 de octubre del año pasado cuando se retiró de la primera ronda del torneo moscovita. Una lesión crónica en su rodilla derecha, más la situación vivida con apostadores, lo llevaron a tomarse un tiempo lejos de los courts. “No tengo cartílago en la rodilla y la articulación empezó a funcionar muy mal. Lo único que puedo hacer es fortalecer la zona y que trabajen el cuádriceps, los isquiotibiales y los glúteos. Me duele, pero lo intento”, le cuenta a Ámbito tras su práctica del día.

La presencia del ex N°20 del mundo en el club palermitano se hizo notar con celeridad. Mientras se abría el main draw del Challenger porteño, decena de fanáticos se acercaron a seguir al bahiense. Ante Farjat disputó su primer set en más de 11 meses, y asegura que la dolencia no lo afectó como a principios de año.

Para Pella no hay solución clínica, sino tratamientos paliativos que lo ayuden. A fines del año pasado recrudeció su situación y el dolor, asegura, “prácticamente no me dejaba caminar adentro de la cancha”. "Decidí tomarme un tiempo. Al mes me enteré que iba a ser papá. Todo se congenió para que dé un paso al costado por un tiempo”, aduce.

Tras una charla con su kinesiólogo y algunas interconsultas, entendió que la solución era modificar algunas conductas: “Tenía que empezar a educar la rodilla desde cero, desde levantarme de una silla hasta caminar diferente. Ahora estoy mejor, pero tuve pinchazos, infiltraciones, plasma rico en plaquetas, que fue lo que me ayudó”.

- ¿Pensaste en largar todo y dedicarte a tu familia?

- Si, hubo un momento, pero sólo por el dolor, no porque no tuviera ganas. Empecé a entrenar en el abril para no perder lo poco que me quedaba y la rodilla me empezó a doler muy fuerte. Lo charlé con mi kinesiólogo y le dije que no jugaba más porque no podía entrenar bien, me dolía hasta para levantarme de la cama.

- Entre la lesión, la situación en Moscú y la paternidad, ¿qué espacio le queda al tenis?

- Lo hablo con todo mi entorno: al tenis le di mi vida prácticamente desde que nací. En mi familia todos jugaron y desde que tengo uso de razón entrené para ser profesional. A fin del año pasado pensé: ¿cuánto tiempo más de mi vida le voy a dedicar al tenis? Ahí hice un click. Y tuve la suerte que al mes me enteré que iba a ser papá, lo que me ayudó que mi decisión no me pesara.

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Pella, la paternidad y el tenis

“Ahora que soy papá, tengo ganas de volver, de mostrarle a mi hija, por más que no entienda nada, que si uno tiene ganas puede volver a jugar, después de un año, a pesar del dolor. Estoy intentándolo, estoy contento, siento que estoy jugando bien para el tiempo que llevo afuera”, dice el campeón de San Pablo 2019.

Arianna Pella Demner nació a mediados de julio, fruto de su relación con la modelo e influencer Stephanie Demner. El bahiense habla de su hija y luce otro rostro, con sonrisa plena y brillos en los ojos. “Estoy muy contento con la paternidad. Todo el mundo te dice que te cambia la vida, pero necesitás tener un hijo para sentirlo”, revela.

- ¿Cómo vivís el hecho de ser padre?

- Duermo muy bien, que no lo esperaba, y está más complicado durante el día, por lo dolores de panza y cosas por el estilo. Estamos adaptándonos a la bebé pero tenemos una felicidad inmensa.

- ¿Te das tiempo para ver tenis?

- Vi algo del Challenger de Villa María (NdR: se disputó la semana pasada) y del US Open, pero generalmente no porque siento que sufro a la par de los jugadores y no quiero sufrir más. Pienso que sé lo siente, por lo que están pasando, por más que lo disimulen. Ya lo viví como jugar y en la tele no lo quiero vivir más.

- ¿Te ponés plazos para volver?

- La idea es tratar de tener algunos torneos antes de Australia, pero para volver con dolor, con viajes, sentir que no me siento bien y jugar con un dolor insoportable, prefiero quedarme en casa hasta que no me duela o decida que no funciona. Apunto a llegar a los challengers de fin de año, me encantaría, son torneos que los gané o hice final y no los juego hace mil años.

- ¿Hay vida fuera del deporte?

- Este parate pensé que iba a ser totalmente diferente, pero volví a encontrarme con mi familia, con mis amigos, con un nivel de vida que es normal, y el normal es lindo también. No todo es viajar, hoteles, torneos. Ser un ser humano normal está espectacular. Si me queda una chances más voy a intentar aprovecharla, y si no, feliz de quedarme en mi casa, comer con mi familia.

- Seguramente en ese tiempo aprendiste a relajarte de las presiones y las rutinas

- Empecé por eso, entrenaba dos días por semana, físico hacía todos los días, regenerativos, preventivos, pero hace un par de meses empecé a entrenar todos los días. La rutina es muy dura, para todos. Levantarse a tal hora para hacer físico, por ahí la bebé lloró toda la noche… hay que acostumbrarse, pero todo por intentar jugar un año más.

Las casi dos horas de intensidad de su entrenamiento con Farjat exhiben otra etapa para Pella. Las próximas semanas serán cruciales para él. Pero tiene todo en claro sobre el fututo: Estoy haciendo todo lo posible para volver, es difícil, pero voy a darle un chance. “Si puedo bien, y si no, descubrí una vida fuera del tenis que es hermosa, y si tengo que decirle chau, no me voy a sentir mal”.

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