15 de septiembre 2026 - 16:00

Jugó en San Lorenzo y el Ascenso, se retiró joven y hoy viste a Katy Perry y Duki

Después de dejar el fútbol, encontró en la moda una nueva carrera y terminó vistiendo a artistas y celebridades internacionales.

Decidió dejar el fútbol y fue gracias a esa elección que encontró su lugar en el mundo.

Decidió dejar el fútbol y fue gracias a esa elección que encontró su lugar en el mundo.

Instagram: @robertosanchezstyle

Durante años, Andrés Baglivo estuvo convencido de que su vida iba a pasar por el fútbol. Llegó a la Reserva de San Lorenzo, siguió jugando en el Ascenso y se retiró a los 30, mucho antes de lo habitual para un jugador que todavía estaba en condiciones de seguir.

Su nombre volvió a aparecer tiempo después, pero lejos de una cancha. Aquella afición por la ropa que tenía desde joven se convirtió en una profesión y sus diseños terminaron siendo utilizados por artistas argentinos y figuras internacionales.

Su carrera pasó por San Lorenzo, varios clubes del Ascenso y también tuvo etapas en el exterior.

Su carrera pasó por San Lorenzo, varios clubes del Ascenso y también tuvo etapas en el exterior.

Su paso por San Lorenzo, All Boys y Nueva Chicago: la etapa de Andrés Baglivo en la cancha

Baglivo creció en Villa Madero y empezó jugando en la calle. Cuando quiso probarse en un club, su padre le puso dos opciones sobre la mesa: Vélez o San Lorenzo. En la familia todos eran del Ciclón y no dudaron en elegir Boedo para dar sus primeros pasos.

Entró en novena y pasó 11 años en la institución. Era volante central, aunque también ocupó otros lugares de la cancha, y alcanzó a jugar en Reserva. Allí coincidió con varios futbolistas que poco después serían campeones en 1995 con Héctor Veira.

Su primer contrato estuvo cerca, pero nunca llegó. Tampoco iba a ser tenido en cuenta por el Bambino. Salió de San Lorenzo sin debutar oficialmente en Primera y también se cayó una posibilidad que tenía para continuar en Argentinos Juniors.

De Boedo pasó a All Boys y luego jugó en Nueva Chicago, donde formó parte del plantel profesional del club de Mataderos. El Ascenso terminó ocupando una parte importante de una carrera que había empezado con la expectativa de llegar a Primera con San Lorenzo.

También jugó fuera de la Argentina, con experiencias en Chile, Turquía y Uruguay. En el país vistió además la camiseta de Flandria, el club en el que empezó a plantearse seriamente cuánto tiempo más quería seguir jugando.

El día que decidió dejar la pelota para buscar su verdadera pasión

Baglivo todavía vivía en Villa Madero cuando jugaba en Flandria. Para ir a entrenar tomaba un colectivo hasta Liniers, después seguía en tren y completaba el trayecto con un micro de larga distancia que pasaba por Luján. Al terminar la práctica hacía el mismo camino para volver a su casa.

Hubo días en los que ni siquiera tenía agua caliente para bañarse en el vestuario antes de emprender el regreso. En una entrevista contó que esa situación empezó a hacerle repetir una pregunta bastante concreta: “¿Qué estoy haciendo?”, contó en esa nota con Chelsea Hotel Mag.

En el último tramo de su carrera conoció a una chica que le avisó que estaban buscando vendedores para Ona Sáez. Se presentó, quedó y empezó a trabajar en el local del Alto Palermo. Era la primera entrevista laboral de su vida y hasta entonces nunca había tenido que armar un currículum.

Pasó siete años en la empresa. Comenzó como vendedor, quedó a cargo de un local y llegó a supervisar diez sucursales. Fuera de ese trabajo seguía buscando ropa usada y frecuentaba la Galería Quinta Avenida, donde desde hacía tiempo quería tener un espacio propio.

Conseguir un local no era sencillo y empezó dejando prendas en consignación. La oportunidad apareció con un pequeño stand montado sobre una escalera. No era el lugar que quería, pero lo alquiló para poder entrar a la galería.

Roberto Sánchez nació ahí como un negocio de ropa vintage. Vendía prendas que encontraba en sus recorridas y poco a poco empezó a intervenir algunas piezas hasta sumar trabajos hechos por él.

El nombre correspondía a Sandro, cuyo verdadero nombre era Roberto Sánchez. Baglivo admiraba su capacidad para construir una imagen propia y hacer las cosas bajo sus reglas, pero nunca buscó copiar su estética ni convertir el proyecto en un homenaje al cantante.

El surgido de las inferiores del Ciclón vistió al exitoso artista colombiano, Maluma.

El surgido de las inferiores del Ciclón vistió al exitoso artista colombiano, Maluma.

Duki, Katy Perry y Maluma: la lista de famosos que eligen los diseños del exfutbolista

Uno de los primeros encuentros importantes ocurrió mientras Baglivo se encargó del vestuario de un show de Azafata. Emmanuel Horvilleur estaba invitado y llevó para él unos pantalones oxford rosas. Para él no era cualquier músico: había seguido durante años a Illya Kuryaki and the Valderramas.

Horvilleur terminó usando su ropa y más adelante le pidió que hiciera remeras para su banda. El exjugador también trabajó con Dante Spinetta y Molotov, cuando sus prendas ya empezaban a aparecer cada vez con más frecuencia sobre los escenarios.

Duki se acercó a sus diseños años más tarde. Empezó a usarlos en distintas presentaciones y llegó a definirse en Instagram como embajador de Roberto Sánchez. La ropa creada por el exfutbolista también llegó a Katy Perry y Maluma. Entre los otros artistas que vistieron sus prendas aparecen Tini Stoessel y Cristian Castro.

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