El fútbol argentino y, en especial, el Club Atlético Boca Juniors iniciaron septiembre con una terrible noticia. A los 70 años murió Carlos Horacio Salinas, recordado por sus grandes actuaciones con la camiseta azul y oro, su paso por River y las anécdotas sobre cómo despilfarró los millones que ganó.
Ganó millones en Boca y Colombia, estuvo preso y terminó en la quiebra
Es un ídolo del Xeneize pese a su pasado en River, además de ser recordado por su indisciplina y la manera de malgastar todo el dinero obtenido con el fútbol.
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La gloria del conjunto azul y oro dejó un recuerdo imborrable en los hinchas.
El Loco, clave para que el Xeneize conquistara América y el mundo, era uno de esos personajes capaces de despertar sonrisas con la pelota en los pies o frente a los micrófonos. Malgastó su dinero, reconoció sus errores y hasta estuvo preso durante una vida tan particular como su apodo.
Quién fue Carlos Horacio Salinas, el crack que hizo historia en Boca y River
Carlos Horacio Salinas fue un volante ofensivo tucumano, zurdo y habilidoso, que jugó buena parte de su carrera entre las décadas del 70 y 80. Debutó en River, pasó por Chacarita y alcanzó su etapa más recordada con Boca, donde fue campeón de la Copa Libertadores y la Intercontinental.
En Núñez integró el plantel que volvió a salir campeón después de 18 años, aunque tuvo poca participación. Durante 1975 jugó tres encuentros del Metropolitano y uno del Nacional, siempre ingresando desde el banco. Se marchó con 12 partidos oficiales disputados y sin goles.
El Loco también pasó por Argentinos Juniors e Independiente antes de continuar su carrera en Colombia. Con el Bicho quedó ligado a otro partido histórico: convirtió de penal el gol con el que Argentinos venció a San Lorenzo en 1981, resultado que mandó al Ciclón por primera vez al descenso.
El tucumano llegó a vestir la camiseta de la Selección argentina durante los Juegos Panamericanos de 1975. Marcó dos goles, pero reconoció años después que su indisciplina y sus llegadas tarde terminaron alejándolo de las convocatorias de César Luis Menotti.
Sus inicios en Tucumán y la llegada al River de Labruna
El Loco creció en Ciudadela, un barrio de San Miguel de Tucumán ubicado cerca de la cancha de San Martín. Era el menor de siete hermanos y empezó a trabajar desde chico: fue lustrabotas, vendedor de diarios y también repartía los bollos que preparaba su madre en las tribunas.
Su hermano mayor, Domingo Ricardo Salinas, jugaba en Gimnasia de Jujuy y fue quien lo acercó al club cuando todavía era adolescente. Carlos empezó a moverse alrededor del plantel y a mostrar condiciones. Un amistoso contra la denominada Selección Fantasma terminó cambiando su recorrido: poco después recibió telegramas de River y San Lorenzo para probarse.
Eligió al Millonario y viajó en tren hasta Buenos Aires. Federico Vairo y Martín Pando lo observaron, quedó en el club y pasó directamente a Tercera pese a tener edad de Sexta. Su debut en Primera llegó en 1974, durante una victoria 3-0 frente a Banfield en el Monumental.
La temporada siguiente formó parte del equipo de Ángel Labruna que cortó la larga sequía de títulos. Como no consiguió asentarse como titular, buscó continuidad en Chacarita, donde disputó 96 partidos y convirtió 19 goles durante dos temporadas. Ese rendimiento terminó abriéndole las puertas de Boca.
Goles inolvidables en Boca: figura en la Copa Libertadores e Intercontinental
Juan Carlos Lorenzo pidió al Loco en 1978, pese a que poco antes había protagonizado una fuerte pelea con jugadores de Boca durante su etapa en Chacarita. Con la camiseta azul y oro disputó 84 partidos oficiales y convirtió 13 goles, algunos de enorme peso en los grandes títulos internacionales de aquella época.
Uno de ellos fue contra River en el Monumental, por la Copa Libertadores de 1978. El Xeneize ganó 2-0 y el tucumano marcó el segundo tanto de una victoria que le permitió al equipo de Lorenzo avanzar a la final.
También convirtió en la definición frente a Deportivo Cali. Después del empate sin goles en Colombia, Boca se impuso 4-0 en la Bombonera y el volante hizo el tercero para encaminar la segunda conquista de América consecutiva del club.
Su otro gran momento llegó en Alemania. El Xeneize venció 3-0 al Borussia Mönchengladbach en Karlsruhe por la revancha de la Copa Intercontinental y Salinas convirtió el último gol de la noche. Ese triunfo le dio a Boca su primer título mundial.
El talento convivía con un carácter difícil de controlar. Durante un partido frente a Huracán tomó del cuello al árbitro Abel Gnecco después de ser expulsado y recibió una suspensión de 25 fechas, una de las sanciones más duras de la época.
Retiro temprano, prisión en Devoto y el derroche de su fortuna
El Loco dejó Boca a comienzos de 1981 como parte de la operación que llevó a Diego Maradona desde Argentinos Juniors al club de la Ribera. Después pasó por Independiente y continuó en Colombia, donde jugó para Independiente Medellín y Deportivo Pereira.
Fue él mismo quien años después puso cifras a lo que había conseguido durante aquella etapa. En una entrevista aseguró que llegó a tener u$s2 millones después de encadenar varias transferencias. También contó que fue dueño de siete departamentos y dos BMW.
Buena parte de ese patrimonio desapareció con el tiempo. Tras separarse entregó cuatro departamentos a sus hijas, vendió los restantes y también los autos. Durante un período vivió en hoteles y reconoció que había gastado mucho de lo acumulado durante sus años como futbolista.
La carrera tampoco se extendió demasiado. Tras regresar de Colombia pasó por Racing de Córdoba, Gimnasia de Jujuy y Alumni de Villa María hasta retirarse a los 31 años, desgastado físicamente y sin ganas de continuar jugando.
Fuera de las canchas llegó uno de los episodios más duros de su vida. Fue detenido en una causa vinculada con drogas y pasó entre tres y cuatro meses en la cárcel de Devoto. El Loco sostuvo que había quedado involucrado por las personas con las que estaba y negó que la droga encontrada le perteneciera.
Con el paso de los años, su situación económica quedó muy lejos de la que había relatado sobre sus tiempos de jugador. Conservaba un departamento de dos ambientes y recibía una pensión de la Mutual de Boca. El 1° de septiembre murió a los 70 años.
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