Un minuto en el fútbol no puede ser mucho, en especial si no se participa de una jugada que deje un recuerdo imborrable en la gente. Pero para Ariel Medri, ese tiempo fue suficiente para marcar su estreno con la camiseta de River, su único partido después de que Héctor Veira lo mandara al campo de juego del Monumental para cumplir su sueño.
Jugó un minuto en River, trabajó en un peaje y hoy lucha contra la ELA
Tras un estreno fugaz en la primera del Millonario, el exdelantero no pudo vivir del fútbol y atraviesa un complicado presente por su salud.
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Ostenta un récord por la brevedad de su paso por la Primera de River.
Tras dejar Núñez, tuvo un recorrido por varios clubes del país y pequeñas aventuras por Sudamérica, pero su vida laboral terminó pasando por otro lado. Trabajó en un peaje hasta 2024, cuatro años después de ser diagnosticado con ELA, la enfermedad contra la que lucha.
El fugaz paso por la Primera de River que quedó para la historia
Medri era una de las piezas importantes de la Reserva cuando recibió el llamado de Héctor Veira. El 2 de mayo de 1987, River enfrentaba a Platense en el Monumental y el Bambino decidió hacerlo entrar sobre el final. El partido terminó 3-2 para el Calamar y el delantero estuvo apenas un minuto y medio en cancha.
No tuvo una segunda oportunidad. El DT dejó el cargo después de aquel encuentro y Carlos Timoteo Griguol tomó el mando, pero el santafesino no entró en sus planes. Salió a préstamo a Talleres y luego pasó por Villa Dálmine, Macará de Ecuador y distintos clubes de ligas regionales. Se retiró a los 34 años.
Aquel debut terminó dejándolo con un registro particular: ningún otro futbolista de River disputó menos tiempo que él en partidos oficiales. Para Medri, de todos modos, siempre pesó más haber tenido la oportunidad. Años después contó que le hubiese gustado jugar al menos diez encuentros con la banda roja para saber hasta dónde podía llegar.
De la cabina de peaje a la pelea contra la esclerosis lateral amiotrófica
Después del retiro hizo el curso de entrenador y trabajó con juveniles. También pasó por un banco de Venado Tuerto antes de empezar como cajero en una cabina de peaje de la Ruta 8, donde permaneció durante más de una década.
El trabajo tenía poco que ver con su etapa en River, pero Medri nunca escondió esa parte de su historia. “Siempre viví al día, nunca pude vivir del fútbol”, contó al hablar de los empleos que tuvo fuera de las canchas.
En 2020 recibió el diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las células nerviosas encargadas de controlar los músculos. Con su avance, Medri perdió el habla y comenzó a comunicarse por escrito.
El gesto solidario de sus excompañeros del Millonario en su momento más difícil
La enfermedad también volvió a ponerlo en contacto con algunos de los compañeros que había conocido durante sus años en River. Varios comenzaron a enviarle dinero por transferencia para colaborar con sus gastos.
Medri fue claro al hablar de esas colaboraciones: valoró mucho más el gesto que el monto. Sus excompañeros no tenían ninguna obligación de ayudarlo y, pese al tiempo transcurrido, decidieron hacerlo por su cuenta.
Su familia tampoco salió a pedir asistencia económica a los clubes por los que pasó. El apoyo nació de aquellos futbolistas que compartieron vestuario con él y conservaron el vínculo después de tantos años.




