11 de junio 2001 - 00:00

Kuerten, campeón previsible

Gustavo Kuerten se coronó por tercera vez campeón de Roland Garros
Gustavo Kuerten se coronó por tercera vez campeón de Roland Garros
No siempre se da que el campeón es el mejor. En este caso, la coincidencia es total. Gustavo Kuerten es el mejor jugador de tierra del mundo. El ranking mundial, por otra parte, nos da la razón.

Comenzó siendo un torneo loco, terminó ajustándose a la lógica pura. El hecho de que Alex Corretja fuera el finalista lo ratifica. El español, en canchas lentas, siempre es candidato. Guga tuvo que sortear, en su camino a la final, a Kafelnikov y Ferrero. El español era el otro gran candidato al título el día que comenzó Roland Garros. Kafelnikov siempre es un hueso duro en un gran torneo. Se decía que el que ganara de Kuerten y Ferrero sería el campeón, y así fue. En realidad, el brasileño comenzó a ganar el torneo el día que logró zafar de un match point contra el ignoto Michael Russell en el tercer set. El 250 del mundo lo tuvo KO y no lo pudo terminar. De esa situación salió fortalecido anímica y espiritualmente. Después ya no tuvo sobresaltos, ni aún contra Ferrero.

Guga vive su fiesta, ya tiene 3 Roland Garros en el bolsillo y está bien. Por el lado de las damas no ganó Hingis, como se esperaba por ser la número uno del mundo; pero ganó Capriati, que era la otra gran candidata. Jennifer demostró que lo de Australia fue sólo el comienzo de una nueva etapa de su vida, profesional y personal.

El torneo se hizo pedazos la primera semana. Por el lado de abajo perdieron rápidamente Venus, Dockic, Mauresmo, Dementieva. Le dejaron el camino abierto a que Kim Clijsters y Justin Henin hicieran que Bélgica se anotara por primera vez en un torneo de Grand Slam.

De las dos quedó Clijster, hasta aquí más conocida como la novia de Lleyton Hewitt que por su juego. Ahora Lleyton será el novio de la finalista de Roland Garros.

La final fue olvidable, plagada de errores, será recordada como la más larga y nada más. Es cierto, sobre el final fue emotiva y basta.

Para Capriati -que no fue ni por asomo la misma que se adjudicara el Abierto de Australia-le queda la alegría de haber logrado su segundo título, pero por encima de todo, la esperanza de que ganando Wimbledon y el US Open, nada más y nada menos se podrá transformar en la cuarta jugadora de la historia en lograr el Grand Slam, cosa que no ocurre desde que Steffie Graf lo lograra en 1988.

Para los nuestros fue un buen torneo. Por lo menos ésa es la sensación después de disfrutar junto a Paola Suárez del primer título de Roland Garros alcanzado por una dama. Paola se quedó en la puerta del doble mixto, pero tuvo la enorme satisfacción de ganar el doble de damas junto a su compañera Virginia Ruano, con quien están consideradas como la pareja número 2 del mundo.

Brian Dabul, con apenas 17 años recién cumplidos y su primer Roland Garros, accedió a la final demostrando «el Petizo» -que es bajito para jugar al tenis de hoy-(mide 1,68) tener enormes condiciones. Es fuerte físicamente, potente, talentoso, de gran anticipo para leer los tiros de su rival y muy buenos golpes. Además es dirigido por Daniel García, lo cual representa toda una garantía de que su futuro será bien manejado.

Nos fuimos de Roland Garros con una muy buena sensación, porque a los Paola y Brian hay que sumarles que 50% de nuestros representantes cayeron contra los finalistas. Coria y Calleri con Guga. Zabaleta con Corretja. Salerni y Díaz Oliva con Clijster y Suárez con Henin. No nos podemos quejar. Paciencia, en una de ésas, el año que viene se da. Ojalá esto signifique un presagio.

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