20 de noviembre 2008 - 00:00

La actitud alcanzó para volver a ganar

Maximiliano Rodríguez festeja el gol en forma muy parecida de como lo hizo Diego a los ingleses. La Selección no deslumbró, pero ganó sin sobresaltos y con muy buena actitud.
Maximiliano Rodríguez festeja el gol en forma muy parecida de como lo hizo Diego a los ingleses. La Selección no deslumbró, pero ganó sin sobresaltos y con muy buena actitud.
No fue la panacea. No se vio fútbol espectáculo, pero la Selección argentina mostró otra actitud y mucha paciencia para manejar la pelota y buscar los espacios, ante un equipo timorato que jugaba en su país y ante su gente con un esquema muy defensivo y un solo delantero.

Es cierto que la Selección solucionó todo muy rápido, porque a los 8 minutos se puso en ventaja, en una jugada «made in Argentina», con Tevez buscando el pase preciso a Jonás Gutiérrez y éste combinando en el área con Maxi Rodríguez, que llegó para definir de frente al arco. Pero después, siguió todo el partido con la misma actitud, buscando siempre el toque corto, la pared y el desborde por los costados con las subidas de los laterales.

También es cierto que la selección de Escocia fue un rival muy discreto, que nunca inquietó a la defensa argentina, por lo que no se pudo ver si Gabriel Heinze, en su posición de zaguero central, se va a acoplar bien con Martín Demichelis, aunque se entendieron muy bien en los relevos en la marca del único delantero escocés.

¿Qué cambió además de la actitud? Sin Riquelme, Messi ni Agüero, Diego planteó un 4-4-2 con Mascherano y Gago patrullando la mitad de la cancha y Maxi Rodríguez (por derecha) y Jonás Gutiérrez (por izquierda) con más libertad para atacar y unirse al juego de los delanteros. Uno piensa que con Riquelme y Messi el dibujo táctico va a ser diferente y que hasta delante de ellos pueden jugar dos delanteros.

Carlos Tevez volvió a demostrar que no está en su mejor momento, por lo que luchó más de lo que jugó y no fue el delantero desequilibrante que el equipo necesita. Lavezzi se plantó más por izquierda que por derecha y su trabajo fue desbordar y generar espacios. No lo hizo mal, pero le faltó audacia para atreverse a terminar las jugadas que generaba.

El triunfo nunca peligró y eso fue un gran cambio de lo que pasaba últimamente; el equipo no tuvo el «miedo escénico» que mostraba en los últimos partidos, donde al primer contratiempo bajaba los brazos.Recordemos que la Selección-argentina no ganaba en el exterior desde el 5 de junio, cuando derrotó a México en San Diego por 4 a 1, es decir que tardó 167 días en obtener otro triunfo.

El equipo tuvo actitud ganadora e intención de jugar la pelota, sin pelotazos ni centros a la olla. Fue un equipo ordenado, a pesar de no tener tiempo de trabajo, y mostró en los primeros 20 minutos del partido una propuesta futbolística muy interesante. No la pudo mantener en el tiempo y le faltó contundencia para definirla en ese lapso, pero nunca perdió el equilibrio.

Diego Maradona, en su primera defensa, retuvo la corona con comodidad. No es poco.

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