30 de octubre 2001 - 00:00

La crisis también está globalizada

En esta época de crisis por la que atraviesa el país, a los clubes de fútbol se les hace cada vez más difícil poder subsistir. Históricamente, siempre funcionaron como asociaciones civiles sin fines de lucro, sin embargo -desde hace no mucho tiempo-en el diccionario de las entidades tres palabras están de moda: gerenciamiento, fideicomiso y convocatoria de acreedores. Ni el modelo tradicional ni todas estas variantes parecen ser la solución en 100% a esos problemas económicos.

Es por esa razón que los directivos intentan vender figuras o recurrir a otros medios como la sponsorización, o que su equipo juegue un torneo internacional que, avanzando a las siguientes fases, les permita embolsar cientos de miles de dólares y así paliar, en parte, las débiles finanzas.

Según una estadística que se dio a conocer unos meses atrás, el fútbol argentino vendió en los últimos 25 años más de 5.500 jugadores, que le reportó un ingreso de alrededor de 800 millones de dólares. No obstante, las 20 instituciones de Primera División tienen en el presente una deuda global de 291.422.533 millones de pesos.

Los dirigentes argentinos siempre intentan mirar hacia el Viejo Continente para encontrar fórmulas mágicas que aporten soluciones también mágicas. Pero deberán agudizar sus sentidos y apuntar hacia ciertas ligas. La de Italia es tomada como modelo, aunque en la actualidad no debería ser tenida en cuenta, por ejemplos concretos.

Los clubes del calcio invirtieron más de 700 millones de dólares al cerrarse el libro de pases de la presente temporada. Cifra que, si bien continúa siendo elevada teniendo en cuenta la crisis por la que atraviesan muchos clubes, es menor que la del año último. Ocurrió que -por primera vez en muchos años-fueron vendidos al exterior jugadores considerados figuras inamovibles como Juan Sebastián Verón (Manchester) y Zinedine Zidane (Real Madrid).

Otro dato significativo del ajuste de los clubes fue que en la última temporada gastaron alrededor de 200 millones de dólares en comprar jugadores que provenían de ligas extranjeras; en cambio, este año los arribos fueron mucho menores. A lo que habrá que sumarle que, en la mayoría de los casos, se hicieron bajo operaciones que no superaron los 50 millones de dólares.

Como imitando a directivos argentinos, ayer las autoridades del club Roma fijaron para la temporada 2001/2002 un techo salarial de u$s 72 millone. El presidente y accionista mayoritario del club romano, Franco Sensi, afirmó que el balance de la campaña pasada cerró con un beneficio neto de u$s 281.000.

Con relación a este tema, un representante del Covisoc (ente que supervisa los balances de las instituciones un mes antes del comienzo de cada liga) señaló que «en 75%, los balances están dibujados, pero que no se puede hacer nada, pues esa circunstancia es indemostrable».

Si el dirigente argentino toma como ejemplo el diseño italiano, estaría cometiendo un error, pues desde 1981 hasta el presente quebraron 20 clubes y los déficit de los torneos fueron los siguientes: 180 millones en el '98, 260 en el '99, 320 el año pasado y, para esta temporada, se prevé un rojo de 400 millones.

Sin duda, el espejo para mirarse debe ser el fútbol inglés, el más redituable a nivel mundial, aun careciendo de las rutilantes figuras que juegan en las ligas italiana y española.

Por tercer año consecutivo, Manchester se consolidó en el ranking como la institución más rica del mundo y, a su influjo, los 92 clubes de las cuatro divisiones totalizaron negocios por un valor de 1.532 millones de dólares. Según un estudio de la firma Deloitte and Touche, la Serie A facturó u$s 1.100 millones, mientras que los 72 clubes restantes lo hicieron por 480 millones.

Mientras los directivos argentinos buscan vender jugadores para tapar agujeros o miran hacia ligas «peligrosas y decadentes», ignoran la actual Premier League, donde el fútbol y los negocios son sinónimos.

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