16 de octubre 2001 - 00:00

La F-1 corre... peligro

La Fórmula 1 afronta un futuro incierto, aun cuando el domingo, en el final de la presente temporada, los jefes bailaron en las mesas de los locales de Karaoke, en Suzuka.

«Actualmente no es posible ni siquiera mantener negociaciones con potenciales patrocinadores. Todo el mundo da vuelta la espalda, no existe interés. La única excepción es la rama del tabaco y las bebidas», expresó un destacado jefe de equipo sobre la situación económica por la que atraviesa la categoría máxima del automovilismo.

Craig Pollock, jefe del equipo BAR-Honda, se siente ya en los remolinos de la crisis: «Ya notamos las consecuencias. Incluso pequeños patrocinadores que hace pocas semanas mostraban interés ahora guardan silencio. No quieren saber nada. La tendencia es más que clara».

Sin embargo, al término de la decimoséptima carrera de la temporada, fueron varias las celebraciones. Mika Hakkinen festejó su alejamiento de la F-1 con su sucesor y compatriota Kimi Raikkonen, así como con sus jefes Ron Dennis y Norbert Haug. Más tarde, los rivales de McLaren-Mercedes, con el director deportivo de Williams-BMW, Gerhard Berger, despidieron también al «finlandés volador».

Sin embargo, festejos de lado, en la Fórmula Uno podrían cambiar algunas cosas. Pollock, con relación al tema financiero de la categoría advirtió: «Deberíamos reunirnos todos y reflexionar cómo vamos a seguir». Su colega Eddie Jordan abunda en la misma opinión: «Que nadie se imagine que somos inmunes contra esta evolución negativa. Hace ya tiempo que flota en el aire y no es sólo una consecuencia de los atentados terroristas del 11 de setiembre». Jordan recordó que hace diez años todavía competían 18 equipos en la Fórmula 1. En este año, sólo salieron once escuderías. En 2002 serán doce al sumarse Toyota. El irlandés apeló a los líderes de la categoría, Ferrari, McLaren-Mercedes y Williams-BMW a ayudar a superar la grave situación económica.

El jefe de McLaren, Ron Dennis, también se preocupa que las empresas en situaciones difíciles, recorten su presupuesto de publicidad. Al igual que Pollock, también Dennis -elegido hace pocos años «manager del año» en Inglaterra-tuvo sus experiencias con patrocinadores que dieron marcha atrás.

«Ahora están pensando si deberían invertir el dinero en otros campos. No es cierto en absoluto que los grandes equipos no se vean también afectados por agudos problemas. La Fórmula 1 es un negocio como otro cualquiera. Si bien somos los últimos en notar las repercusiones de la negativa evolución económica, también seremos los últimos en salir del pozo», finalizó el británico. Dennis cree que, a pesar de los signos de alarma, ningún equipo se apresta a reducir su presupuesto. Tradicionalmente en la Fórmula 1 se vive al día.

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