El fuego sagrado de Los Pumas continúa encendido a pesar de la crisis desatada en mayo entre el plantel del seleccionado argentino y las principales autoridades de la UAR en torno a la política deportiva a seguir.
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La contundente victoria por 45 a 27 sobre Gales dejó en claro que Los Pumas siempre tienen algo más para entregar y que el grupo humano sabe sobreponerse a difíciles coyunturas, sean estas políticas o deportivas.
La Selección argentina fue de menor a mayor ante Gales tras completarse ambos test match en un lapso de siete días.
En Puerto Madryn las cosas no resultaron tan claras como el partido que jugaron en Vélez, donde disputaron «un encuentro perfecto», según dijo el entrenador Gareth Jenkins.
Tras el portazo inicial, los jugadores recapacitaron y decidieron jugar los test match frente a Gales y los temibles All Blacks exponiéndose a las críticas en caso de que las actuaciones no estuvieran a la altura de las circunstancias.
«Nosotros jugamos por la camiseta y por el equipo», dijo Agustín Pichot en un elíptico mensaje a la dirigencia de la UAR durante la conferencia de prensa tras el contundente triunfo sobre los Dragones.
Un juego solidario, dinámico y contundente les permitió el sábado brillar frente a Gales, a pesar de las dudas que existían en torno a esa presentación.
El gran trabajo realizado por Federico Todeschini con sus 30 puntos anotados, que lo dejaron muy cerca del récord que posee José Luna desde 1995, y el muy buen trabajo que realizó el equipo en el line indican un avance en el juego para los dirigidos por Marcelo Loffreda. La actuación no sólo habilita a ilusionarse con miras al Mundial del año próximo en Francia, sino que es un escalón más que se asciende en ese camino que han emprendido Los Pumas para dejar de ser el equipo de las «hazañas» e incorporarse al elenco estable de los mejores del mundo.
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