24 de junio 2006 - 00:00

Los Pumas no pudieron con los All Blacks

Los Pumas no pudieron con los All Blacks
El seleccionado argentino de rugby, Los Pumas, cayó ayer frente a los inclementes All Blacks de Nueva Zelanda por 19 a 25, pero dejó sentado en la cancha de Vélez Sarsfield que está preparado para enfrentar los grandes desafíos que le plantea el futuro inmediato y para plantarse ante cualquiera de los grandes monstruos de este deporte.

La indiferente estadística recordará en unos años que los argentinos perdieron su décimosexto partido frente a los "hombres de negro" (apenas lograron empatar una vez, en 1985), pero quienes hayan presenciado este partido sabrán que los hombres entrenados por Marcelo Loffreda jugaron de igual a igual, dominaron una buena parte del encuentro y estuvieron muy cerca de empatarlo sobre el final.

La paridad de este encuentro no es un dato menor cuando se toma en cuenta que Nueva Zelanda es uno de los lugares de mundo donde el rugby está más profesionalizado y mejor remunerado, mientras que en la Argentina aún se debate la continuidad del amateurismo, al tiempo que se trata de capear una de las crisis institucionales más graves de este deporte.

A meses del Mundial de la especialidad, a jugarse en Francia, el seleccionado argentino parece haber encontrado la buena senda.

Lo demostró en las últimas semanas, cuando dominó al combinado de Gales en Puerto Madryn y, especialmente, en Liniers. Y lo ratificó ayer, mirando a los All Blacks ya no como los "cucos" llegados del Pacífico, sino como pares, es decir, integrantes de una gran selección nacional.

Porque realmente el partido fue parejo: con los argentinos exhibiendo algo de superioridad en el primer período y los de Oceanía imponiendo su juego en el segundo tiempo.

Desde el inicio de la etapa inicial, los argentinos salieron a plantear un juego de igual a igual contra uno de los mejores del mundo. Y desde el primer minuto estuvieron al nivel de sus rivales: con concentración y sacrificio, sí, pero también con inteligencia y habilidad.

Los Pumas basaron su juego en la capacidad que tienen Juan Martín Hernández y Federico Todeschini para manejar estratégicamente el partido desde sus pies, y en un buen desempeño del pack de forwards, especialmente de Gonzalo Longo -quizás la figura argentina del partido-, en las formaciones móviles y en los lines.

Claro que los All Blacks no eran espectadores pasivos del partido. También aportaban lo suyo, bajo la conducción de ese inspirado medio apertura que es Dan Carter y con la capacidad que los mantiene al tope de la elite del rugby mundial.

De este modo, el encuentro se presentó de ida y vuelta: a los 4 minutos, Todeschini anotó el primer penal para Los Pumas, pero a los 9 Carter emparejó las cosas 3 a 3. Apenas dos minutos más tarde, el primer tackle desacertado en la línea de backs argentinos desembocó en el primer try neocelandés, tras una implacable combinación de pases que concluyó con el full back Leon MacDonald apoyando el balón en el ingoal local.

Los dirigidos por Graham Henry eran todo lo que se esperaba de ellos: un equipo implacable que no le perdona un solo error al rival. La sorpresa, la feliz sorpresa, eran Los Pumas, que remarcaban que el dominio demostrado ante Gales no había sido un episodio aislado, sino la consecuencia de un trabajo programático.

La respuesta al try de MacDonald, llegó de los botines de Todeschini con penal a los 17 minutos, pero fundamentalmente con una enorme jugada hilvanada por Agustín Pichot y José María Núñez Piossek, que terminó con el ala Martín Durand apoyando en el ingoal rival.

Con la conversión del "Ninja" Todeschini eran cinco puntos de diferencia a favor de los muchachos de Loffreda, que se transformaron en ocho (16 a 8) con un penal logrado por el propio apertura argentino.

Faltaban diez minutos para que concluyera la primera etapa y era el momento de gloria de Los Pumas, pero el "diez" de negro, Dan Carter, tenía otros planes: aprovechó un descuido en la marca argentina para "cortarse" y lograr el segundo try neocelandés.

El primer tiempo se extinguió así con un 16 a 15 favorable a los argentinos que daba lugar a la esperanza. Pero el segundo período empezó torcido para los de celeste y blanco, con más perdidas de balones, más confusión y menos posesión.

No llamó la atención entonces que, a los 9 minutos, un avance avasallante de los backs neocelandeces terminara en un desafortunado rebote que aprovechó el wing Scott Hamilton para alcanzar el tercer try de su equipo y ponerlo al frente 16 a 22.

El apertura argentino descontaría a los 13 minutos con un penal, pero los dominadores para ese entonces eran ya los All Blacks y eso se transformaría en una diferencia definitiva de 16 a 25 con el último penal de Carter a los 18 minutos. Así como los argentinos fueron un poco más en el primer tiempo, ahora era el momento de los "maoríes": eran superiores, ligeramente, pero lo suficiente para mantener su ventaja.

Los últimos veinte minutos no vieron que el marcador se moviera, pero tuvo alternativas de los dos lados. Los All Blacks aguardaban y contraatacaban con potencia y estuvieron varias veces cerca de aumentar la diferencia.

En los instantes finales, sin embargo, fueron para los argentinos, que terminaron haciendo fuerza cerca del ingoal neocelandés con la esperanza de descontar con try convertido la diferencia en el marcador.

Pero las oportunidades se fueron diluyendo y los All Blacks hicieron justicia a la historia y continúan invictos frente a Los Pumas.

Igual, no es para amargarse. El equipo de Loffreda ratificó su categoría y si se sigue trabajando, los triunfos vendrán solos.

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