24 de noviembre 2008 - 00:00

Mancini se despidió en un clima muy enrarecido

AlbertoManciniconsuela aJoséAcasuso trasperder anteFernandoVerdasco. Elcapitánargentino dela Davis sedespidió desu cargo enMar delPlata.
Alberto Mancini consuela a José Acasuso tras perder ante Fernando Verdasco. El capitán argentino de la Davis se despidió de su cargo en Mar del Plata.
Alberto Mancini, quien vivió su último día como capitán del equipo de Copa Davis, evitó hablar de la palabra fracaso para calificar su gestión y prefirió resaltar que bajo su conducción se llegó dos veces a la final del tradicional certamen por equipos. «Sólo un necio puede llamar fracaso a mi gestión, cuando se llegó dos veces a la final de la Copa Davis. La primera vez luego de 25 años y la segunda dos años después», recordó Mancini.

Pasada esta etapa, y a pesar de que es temprano para tejer especulaciones, llegaría la hora de Danielo García, Martín Jaite y Francisco Mastelli.

Mancini también desmintió las versiones sobre supuestas diferencias entre sus jugadores. Es que algunos sectores de la prensa habían señalado el sábado, tras el partido del dobles, que Calleri y Nalbandian se habían trenzado a golpes de puño en el vestuario.

«Hay que reflexionar un poco, todos, los periodistas incluso. Se empezó a decir que el equipo se agarró a trompadas, algo ridículo y ustedes (en alusión a los periodistas) tienen que actuar en equipo con nosotros también», expresó Mancini.

Luego se registró una dura polémica con algunos periodistas, en la que intervino también el singlista José Acasuso, quien agregó que él aceptaba «las críticas constructivas», pero no aquellas que son «con mala leche».

El periodista Guillermo Salatino criticó el hecho de que Nalbandian no haya estado en la conferencia de prensa y hasta dijo que había sido descortés con el periodismo en reiteradas ocasiones.

Mancini dijo en la conferencia que las versiones habían partido de «prestigiosos periodistas». Eso provocó la reacción de Salatino, quien se exasperó y le exigió: «Da nombres, porque somos dos o tres con prestigio». Esto desató la reprobación general y la finalización de la conferencia, por pedido del capitán.

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