Diego Maradona cumplió con la promesa de pagar el asado y ayer almorzó con los jugadores y cuerpo técnico de la Selección argentina.
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Maradona, quien se encuentra en Alemania trabajando para la televisión española, visitó el sábado el vestuario argentino antes del partido frente a Costa de Marfil. La promesa era pagar un asado si le ganaban a los africanos, cosa que sucedió cuando el equipo se impuso por 2 a 1.
La llegada de Maradona se produjo ayer minutos después del entrenamiento matutino del equipo, acompañado de su hija Giannina y su ex mujer Claudia Villafañe.
Dos horas más tarde de la conferencia obligada por la FIFA con dos jugadores Maradona habló con los periodistas antes de retirarse. Los jugadores «están muy afilados. Los que están de titulares saben perfectamente que si dan un paso en falso los de atrás están ahí, afilados al pie del cañón», dijo Maradona.
Consultado sobre la impresión que le dejó el encuentro con los futbolistas, Maradona destacó que «lo más importante es que vi un grupo excepcional, vi un grupo bárbaro, lo vi bien a Hernán Crespo, lo vi bien al ratón Roberto Ayala, lo vi bien al Juampi (Juan Pablo Sorín), al Pato (Roberto Abbondanzieri)», agregó.
Previo al partido con Costa de Marfil, Maradona visitó a los jugadores en el vestuario para arengarlos y contarles anécdotas de su experiencia de cuando ganó el Mundial de 1986 en México y fue finalista en 1990 en Italia.
«Fue un momento muy lindo, me sentí jugador otra vez dentro de un vestuario, me pareció bárbaro y lo voy a repetir contra Serbia y Montenegro y con Holanda, y ojalá que lo pueda repetir en la final», señaló. «Me entusiasmé, yo me entusiasmo siempre con la camiseta, imaginate si los muchachos le dan para adelante», señaló.
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