Mariano Navone estuvo muy cerca de sumar el segundo título de su carrera en la élite del tenis mundial, pero terminó quedándose con las manos vacías en la final del ATP 250 de Ginebra. El tenista argentino cayó ante el estadounidense Learner Tien por 3-6, 6-3 y 7-5 en una final vibrante y cargada de dramatismo que se extendió por más de dos horas y media.
La final comenzó de la mejor manera para el nacido en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. Firme desde el fondo de la cancha, agresivo con su derecha y sólido en los intercambios largos, logró quebrar el servicio de Tien y tomó el control del encuentro. El estadounidense, de apenas 20 años, no encontró respuestas y Navone cerró el primer parcial por 6-3.
Sin embargo, el desarrollo cambió en el segundo set. Tien elevó el nivel, comenzó a tomar la iniciativa en los puntos y, con mayor agresividad y mejores porcentajes con el saque, encontró el quiebre que necesitaba para llevarse el parcial por 6-3 e igualar el marcador.
Cuando todo parecía encaminado hacia un tiebreak en el tercero, el estadounidense logró inclinar la balanza. Aprovechó algunos errores del argentino en el tramo final, consiguió el quiebre decisivo y cerró el encuentro por 7-5 para quedarse con el título.
Semana positiva pese al tropiezo: Navone sube al 38° del mundo y apunta a Roland Garros
Pese a la derrota, la semana deja un saldo positivo para Navone. En su camino a la final encadenó victorias ante Cameron Norrie, Jaume Munar y Casper Ruud, tricampeón del certamen y uno de los mejores sobre polvo de ladrillo, además de remontar un partido ante Marco Trungelliti cuando estuvo 5-7 y 1-5 abajo en su debut.
En la próxima actualización del ranking ATP, Navone aparecerá en el puesto 38. Para Navone, el balance final deja sensaciones encontradas: la frustración lógica por haber estado tan cerca del trofeo y, al mismo tiempo, la certeza de llegar a Roland Garros con el mejor tenis de su temporada. El segundo Grand Slam del año, que comienza en días, es la próxima parada.