Que los equipos hayan completado la primera ronda tal vez no sea decisivo a la hora de las conclusiones. Sin embargo, sirve (y de mucho) si uno se pone a « orejear» lo que fue sucediendo y que llevó a muchos a cambiar de opinión en cuanto a candidatos se refiere.
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Habrá que decir primero que ganaron todos los que se presumía iban a comenzar con tres puntos: Alemania, Inglaterra, Argentina, Holanda, México, Portugal, Italia, Brasil, y esta España que ayer cerró el lote con un triunfo contundente.
No hubo grandes sorpresas, aunque se debe anotar entre lo rescatable el triunfo de Ecuador, lo realizado por Paraguay (a pesar de la derrota con Inglaterra) y dos equipos que salieron del molde: República Checa, con un fútbol sólido, vistoso y eficaz, y Costa de Marfil, precisamente el rival de Argentina, con un equipo veloz, punzante e individualidades como Drogba y Sokova. La nota disonante la dio Francia con un híbrido empate (con sabor a nada) ante el opaco equipo de Suiza.
Tal vez no sirva para marcar claramentequiénes serán los dos primeros de cada grupo, pero ayuda. Por ejemplo, se sabía que un triunfo de Alemania ante Polonia clasificaba a los locales y dejaba con escasa chance al perdedor.
De allí el festejo del equipo germano sobre la hora (ver aparte). Se sabe que en estos torneos cortos partir con tres puntos es dar un paso significativo hacia la clasificación.
Crítica
Por lo tanto, haciendo un repaso a la tabla se verá que los equipos que venían precedidos de «chapa de candidatos» lo siguen siendo. De pronto lo diferente no se marcó en los resultados tanto como en el aspecto futbolístico.
Ni siquiera Brasil se salvó de la crítica, que ya había apuntado dardos sobre Alemania (que caminó ayer por la cuerda floja), Inglaterra, Italia (a pesar de jugar un buen primer tiempo), México y Portugal-(ambos posibles rivales de Argentina si supera la ronda).
En la misma medida fueron cayendo algunos «candidatos de barro» que venían tal vez un poco agrandados por la prensa y que mostraron que aún están lejos de pretensiones mayores. Hablemos de Polonia, Suecia, Estados Unidos Japón, Croacia, República de Corea y la decepcionante Ucrania. Completan el lote el resto de los equipos asiáticos y fundamentalmente africanos, si se hace excepción de Costa de Marfil.
En síntesis, en materia de juego este moderno, asombroso y tecnológico Alemania 2006 dejó un alarmante déficit en lo futbolístico, pocas ideas en lo colectivo cuando se quiere salir de lo esquemático, escasa capacidad individual y poca vocación ofensiva.
Son muchos los ingredientes que hacen pensar que Argentina «tal vez no sea más que nadie, pero tampoco es menos que ninguno». Aunque los resultados manden.
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