Nalbandian fue el héroe de Argentina en la Davis
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David Nalbandián definió la serie ganando el quinto punto.
El sábado, Nalbandian y Horacio Zeballos le dieron la ventaja a los argentinos al derrotar en sets corridos a Soderling-Robert Lindstedt.
La jornada había empezado con la esperanza de Mayer, que tenía enfrente a un Soderling que había estado sólido el viernes contra Schwank, pero había mostrado un rendimiento regular en el dobles del sábado.
El correntino volvió a tener una gran tarea desde el servicio y con una tarea prolija desde el fondo de la cancha basó su juego, que en ningún momento desentonó.
En el primer y segundo set el desarrollo fue calcado, y con un final similar. Mayer tuvo oportunidades de quebrar el saque de Soderling en ambos séptimos games, pero no los aprovechó.
Y al llegar a la definición en la primera manga, el sueco ajustó las tuercas, le hizo sentir la presión a Mayer y terminó llevándose el set por 7-5, luego de romper el servicio del argentino.
En la segunda manga, el final fue al tie break, donde ambos tenistas titubearon con sus saques y entregaron un dramatismo extra que volvió a afectar a Mayer, que cometió muchos errores.
La paridad llegó en el tercer parcial, donde cada uno mantuvo sus juegos de saque con autoridad y el marcador mostraba un 6-5 a favor del sueco, que apenas había entregado dos puntos con su servicio.
Mayer, con calambres en ambos muslos, denotó los nervios y flaqueó en lo que había sido su mejor arma: el saque. Soderling estuvo más sereno, no erró y consiguió el empate en la serie con el 7-5 final.
Las lágrimas en los ojos de Mayer, mezcla de bronca y frustración, se reflejaban en las palabras de aliento que "Tito" Vázquez le daba, como si el capitán supiera el final de la historia.
Las suposiciones sobre los tenistas que iban a jugar el quinto punto agregaron suspenso a la definición y la incógnita pasaba principalmente por el físico de Nalbandian.
Nalbandian salió a la cancha contenido, con dolores en el aductor y el isquiotibial después del dobles del sábado, y eso fue aprovechado por Vinciguerra, que empezó "quemando naves" y quebrando en los primeros games.
El panorama pintaba complicado, pero Nalbandian se fue acostumbrando a la cancha, fue tomando confianza y recuperó el quiebre hacia el final del set.
Con el 5-5, Nalbandian apuró la pelota, sobre todo desde el revés, y generó errores constantes en su rival, para conseguir el segundo quiebre y el primer set.
La diferencia a su favor le dio tranquilidad a Nalbandian y muchos más nervios a Vinciguerra, que fallaba tiros increíbles por mucho margen.
La estrategia de mover a los costados a David con slice ya no surtía efecto, porque Nalbandian era el dominador de la cancha y del juego, haciendo olvidar sus molestias físicas.
En el 4-3 a favor, el unquillense presionó sobre el complicado saque del zurdo Vinciguerra y volvió a quebrar, para encaminarse sin problemas a ganar el segundo parcial.
En el tercer set, los dos tenistas tuvieron su mejor pasar desde el saque, sobre todo Nalbandian, que entregó apenas ocho puntos hasta que llegó la definición.
El sueco ganaba por 5-4 y David venía al saque, para que en un maratónico game en el que Vinciguerra ganó los mismos puntos que en el resto del set y pudo quebrar en su cuarto set point.
El resurgimiento del local era notorio, pero el "Rey" volvió a ponerse su corona en el arranque del cuarto parcial, rompió el saque de Vinciguerra por cuarta vez en el encuentro y se encaminó hacia la victoria.
El cordobés no le dio chances de volver al partido y se preocupó por mantener sus juegos de servicio, hasta llegar a esa derecha profunda que no volvió e hizo estallar al banco argentino en un festejo, que fue de desahogo.
Nalbandian justificó su decisión de viajar después del "milagro" en su pierna derecha y con una nueva muestra de su amor por la Davis, mantiene viva la esperanza argentina de conseguir por primera vez la Ensaladera de Plata.





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