Newell’s sumó ayer su quinto título. También había sido el último club del interior en lograrlo (1991-1992). De esta manera, rompió la hegemonía de equipos de Buenos Aires. Lo hizo a pesar de la derrota ante Independiente (2-0). El técnico Américo Gallego alcanzó su cuarto campeonato: dos con River, uno con Independiente y éste con Newell’s.
Fue el lógico colofón de un campeonato mediocre. Newell's salió campeón perdiendo sin atenuantes ante Independiente y aprovechando que Vélez sólo pudo empatar con Arsenal.
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No será de aquellos equipos que se recuerden históricamente por la belleza de su juego o la contundencia de sus delanteros, quizás se lo recuerde como el campeón que sacó menos puntos en la historia de los campeonatos cortos.
Lo bueno es que este final, si se quiere inesperado, les da credibilidad al fútbol argentino y a los integrantes de los planteles. Simplemente, porque los jugadores de Independiente le ganaron a Newell's a pesar de las amenazas de su propia hinchada que quería que a lo sumo empataran y de la desprotección por parte de los dirigentes que el día que fueron los barras bravas casualmente se pusieron de acuerdo para no estar en el lugar y la custodia no permitió la entrada de los periodistas.
Volviendo a Newell's. Fue un justo campeón en un torneo de escaso relieve futbolístico y muy parejo. El equipo que dirigió Américo Gallego -que igualó el récord que tenía José Yudica siendo campeón en tres equipos diferentestuvo el mejor arquero del campeonato (Justo Villar), una defensa muy firme bien ayudada por los jugadores del medio campo. Aunque ofensivamente no fue un equipo potente y dependió de las jugadas individuales de Marino y Ariel Ortega.
Su falta de contundencia se notó en los 22 goles que marcó, un poco más de un gol por partido, aunque con esos palmares le alcanzó para ganar el campeonato, tal vez no por cualidades propias, sino por mediocridad de los demás.
El prematuro gol de Jairo Castillo le dio la tranquilidad necesaria para elaborar su juego, basado en el quite de Carrizo y el manejo de Insúa, aprovechando el desconcierto de un Newell's que nunca le encontró la vuelta al juego planteado. Ni siquiera con las entradas de los experimentados Capria y Zapata que intentaron cambiar la historia, pero terminaron en la confusión general.
Independiente, con el correr de los minutos, retrasó sus líneas y buscó el contraataque. De esa manera, llegó el segundo gol marcado tras una gran definición de Insúa y pudo marcar alguno más.
Los 30 mil espectadores rosarinos que llegaron a Buenos Aires terminaron con la radio pegada al oído, rezando para que Vélez no hiciera un gol, que determinaría un desempate. Sin embargo, el gol de Vélez nunca llegó y con el pitazo final del partido de Liniers, se desató la fiesta. INDEPENDIENTE 2 - NEWELL'S 0 Independiente: N. Montoya; Matheu, M. Mustafá, Abraham, Eluchans; Pusineri, Carrizo, Zurita, Insúa; Castillo, Agüero. DT: P. Monzón.
Goles: PT 10m Castillo (I); ST 33m Insúa (I). Cambios: ST Zapata por Rosada (N) y Capria por Borghello (N); 15m Steitner por Belluschi (N); 26m Losada por Agüero (I); 29m Lorefice por Matheu (I) y 40m Flores por Castillo (I). Estadio: Independiente. Arbitro: Oscar Sequeira.
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