Barros Schelotto festeja uno de sus goles con Bermúdez y Traverso.
Hay movimientos que se saben de antemano. Por ejemplo que -en general-los equipos brasileños hablan dos idiomas: uno cuando atacan y otro distinto cuando son atacados. Si a esta premisa se le unen los detalles técnicos individuales que puede imponerle el conocimiento de Bianchi, se tiene la explicación de ese sorprendente 3 a 0 con que Boca dilucidó el pleito que lo depositó en la semifinal de la Copa Libertadores.
Boca salió a definir el partido desde la pitada inicial. Sin especulaciones, tal vez arriesgando sobre sus propias espaldas o seguro porque estaban escalonados Serna y Bermúdez cuando sus compañeros estaban en campo adversario. Boca era más porque había elementos coincidentes: un gran trabajo de Riquelme para darle salida cierta a la pelota, un inspirado Guillermo Barros Schelotto para ganar posiciones para el remate y la velocidad de Delgado para desnivelar en ataque.
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A ello había que sumarle lo que hacía la defensa de Vasco da Gama. Nunca sabiendo cuál era la fórmula para darle pausa a ese ataque sostenido y para sus males no acertando en la marca cuando Clebson, Torres, Odvan y Nasa tropezaban entre ellos cuando tenían que cruzarse para evitar el remate de esa medialuna que formaba Boca sobre el arco de Helton.
Primero, un «blooper» del arquero de Vasco permitió que Matellán realice una «chilena» para el gol, luego cuando el árbitro peruano Hidalgo «compró» una entrada de Delgado y marcó penal para que Barros Schelotto marque el segundo y más tarde el mismo Guillermo puso una distancia casi inalcanzable al marcador, enviando la pelota por tercera vez a la red. Como para decir que sobraba un tiempo.
Vasco da Gama no tenía respuesta porque la pelota raramente llegaba al medio para que puedan trabajar en ataque. Ni Juninho Paulista ni Paulo Miranda y menos los Jorginho (Paulista y Carioca) podían encontrar huecos ofensivos. Los brasileños intentaron el pelotazo para Viola (estático como centrodelantero) y Euller, flotando por sobre todo el frente de ataque. A decir verdad, estuvieron rondando el área y en dos situaciones bien pudieron lograr algún gol.
Aunque Boca ya había obtenido distancia como para manejar la situación, que a esta altura ya daba la sensación de «cosa juzgada». Hasta hubo para más: una pelota que el arquero le sacó a Barros Schelotto y un tiro libre de Riquelme que devolvió el travesaño pudieron llevar el resultado a un marcador más aplastante aún.
En la medida en que Boca fue bajando los decibeles de su juego, se fue asentando el juego de Vasco da Gama. Débil en su estructura pero algo más punzante o por lo menos con una actitud más ofen-siva. Boca estaba preparado para esperar tranquilo y Bianchi fue moldeando un juego más defensivo, que no diera lugar a sorpresas. Era cuestión de hacer correr las agujas del reloj y así ocurrió.
BOCA 3 - V. DA GAMA 0
Boca Juniors: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Burdisso, Matellán; Villarreal, Serna, Traverso, Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Delgado. DT: C. Bianchi.
Vasco da Gama: Helton; Clebson, Torres, Odvan, Nasa; Jorginho Paulista, Jorginho Carioca, Paulo Miranda, Juninho Paulista; Euller y Viola. DT: J. Santana.
Goles: PT 11m Matellán (BJ), 20m y 31m G. Barros Schelotto (BJ), el primero de penal.
Cambios: PT 7m Henrique por Torres (VdG). ST Pedrinho por Henrique (VdG), 19m Pereda por Traverso (BJ), 24m Abbondancieri por Córdoba (BJ), 32m Gaitán por Riquelme (BJ).
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