El presidente Bush dijo que no ha visto la propuesta de Roberts pero que analizará «todas las opciones» para mejorar los servicios de inteligencia, que «son parte vital de la lucha contra los terroristas».
La iniciativa añadió un ingrediente polémico al agitado debate sobre cómo poner en marcha la reforma de los servicios de inteligencia, en seria crisis después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y tras sus errores en la fundamentación de la invasión a Irak.
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