Previsible: se clasificó River

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Ni el más optimista de los bolivianos podían creer en la clasificación. Se sabía que más allá de los seis goles que habían redondeado el resultado del partido de ida en Núñez, River llegaba a esta instancia decisiva mostrando un juego fluido, rápido y ofensivo.

Seguramente la gente de Oriente Petrolero entendió que todo era posible o por lo menos tenían posibilidades de vengar la derrota. De lo contrario no se entiende los incidentes de la última parte del partido, que a decir verdad estuvo a punto (y debió) suspenderse por una agresión incomprensible.

Claro, se esperaba que el equipoboliviano se mostrara con alguna dosis de agresividad o por lo menos que brinde algún atisbo de fútbol colectivo. Sin embargo, el protagonismo volvió a ser de River. Tanto que en apenas 20 minutos ya había estirado la diferencia a un inalcanzable dos a cero. Primero, porque ganó en el medio y ese peso lo hizo sentir en ataque. Oriente Petrolero mostró atisbos de alguna aislada individualidad, casi sin pretensión de gol. Tenían razón aquellos que pensaban que este partido «era a puro gasto» (en lo económico y lo que podía presentar eran más angustias que certezas, como por ejemplo la huelga que emprendió el personal de la empresa estatal boliviana, que complicaba el regreso.

Si de algo le sirvió a Passarella fue ver en acción a algunos de los jugadores de los que deberá echar mano cuando tenga que enfrentar el doble compromiso de la Copa Libertadores y el torneo local.
Por ahora, todo sigue sobre rieles y el camino recorrido -hasta ahora- no es poco.

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