Los rostros
cansados
de Tevez,
Milito y
Burdisso al
arribar ayer
a Nuremberg
para
encarar el
último tramo
de preparación
para el
debut ante
Costa de
Marfil en el
Mundial de
Alemania.
El seleccionado argentino de fútbol cumplió con su primer entrenamiento en la pequeña localidad alemana de Herzogenaurach, en la periferia de Nüremberg, donde se encuentra concentrado a la espera de su participación en el Mundial 2006.
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El equipo realizó su primera práctica a las órdenes del preparador físico Gerardo Salorio en un campo deportivo con modestas tribunas y aledaño al hotel Herzogs Park, donde está alojado.
El hotel del equipo argentino es un lugar tranquilo, con 90 habitaciones cuyos precios van desde los 130 hasta 305 euros y los jugadores cuentan con una pileta cubierta, sauna, sala de fisioterapia, un gimnasio, una biblioteca, tres salones comedores y un solarium, entre otras comodidades.
El entrenamiento, que fue presenciado, gracias a una autorización de la FIFA, por una regular cantidad de aficionados, muchos de los cuales sostenían banderitas celestes y blancas, consistió en trabajos regenerativos, tras un agitado viaje desde Salerno, donde el equipo blanquiceleste le ganó en partido amistoso a Angola, por 2 a 0.
Posteriormente, en un clima distendido, los tres arqueros, Roberto Abbondanzieri, Leonardo Franco y Oscar Ustari, fueron sometidos a un peloteo intensivo.
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