Un contundente resultado que le sirve a Racing para clasificar, a pesar del partido pendiente con Oriente Petrolero en Bolivia. Lo cierto es que el partido sirvió para darle tranquilidad y estructura futbolística al equipo. En cambio, la derrota compromete seriamente a Nacional, que aún debe enfrentar a Universitario en Lima para tener posibilidades de escalar.
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A Racing no le costó demasiado llegar al gol. Un poco, porque supo ganar en el planteo inicial, cuando utilizó la zona media como una plataforma de lanzamiento de salida veloz, con pelotas a ras del piso y en ofensiva constante. Otro tanto, porque siempre sorprendió con mayor cantidad de hombres en ataque produciendo una situación inusitada de jugadas-gol y mucho más después de la expulsión del uruguayo Peralta que hizo que Nacional nunca le encontrase la vuelta al juego propuesto por los argentinos.
Los uruguayos comenzaron con el viejo esquema de tener la pelota en el medio, entretenerla en un juego pausado pero preciso y tratar de escalonar en ataque. No pudo porque Racing sacó diferencias notorias en pocos minutos. Primero cuando Sixto Peralta se adelantó a Benoit e hizo que la pelota llegara a la red; y luego cuando Milito hizo que la brecha en el marcador se hiciera tan amplia como contundente.
Tal vez sería exagerado decir que este equipo de Ardiles se mueve al mejor estilo inglés: en tres toques de primera se pone en situación de gol. Para ello cuenta con una línea de fondo que si habría que ponerle algún reparo es que no encima demasiado. De todas maneras la gran tarea de Mirocevic, Bastía y Mariano González, tanto en el corte defensivo como en el inicio de ataque, bastó para marcar la prime-ra diferencia, que más tarde consolidaron Diego Milito, Sixto Peralta y Rueda, en ese orden.
Si la diferencia era grande, lo fue más a partir de una pequeña reacción de los jugadores de Nacional y ese tercer gol (un golazo) de Rueda del principio al fin que culminó el jugador de Racing con un «sombrero» inalcanzable para Munúa y Lembo. Se podría decir que ahí terminó el partido y que el resto se limitaba a acertar el resultado final.
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