Racing terminó con los sueños de Estudiantes

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Racing hizo su mejor actuación en el torneo Clausura, derrotó sin atenuantes a Estudiantes y lo sacó prácticamente de la lucha por el campeonato.

Racing mostró su supremacía desde el primer minuto con mucha presión en la mitad de la cancha, donde se destacaron Cabrera y Romagnoli, y con dos delanteros precisos y despiertos para localizar toda pelota que rondaba en el área.

Estudiantes fue un equipo desconocido. No manejó la pelota nunca. Extrañó mucho a Juan Sebastián Verón, sobre todo en la marca, ya que Rodrigo Braña se encontraba muy solo, sin tener la ayuda de José Sosa ni de Leandro Benítez, y le faltó poder ofensivo porque Calderón y Pavone siempre fueron habilitados con pelotazos a dividir y nunca con pases precisos.

Por eso, no extrañó que Racingse pusiera en ventaja cuando Facundo Sava aprovechó un pase de Bergessio para derrotar a Andújar y pudo haber aumentado en varias oportunidades. Tanto que desperdició un penal, aunque, en realidad, se lució Andújar con una gran atajada ante el remate fuerte y esquinado de Sava. Racing mostró todas las virtudes que escondió durante el torneo: una defensa firme, que no tuvo errores. Un mediocampo equilibrado con marca y juego con Nicolás Cabrera que recuperó la memoria y fue el volante de ida y vuelta con marca y llegada por el costado derecho. Dos volantes centrales que se complementaron muy bien, y Maximiliano Moralez que arrancó como mediocampista por izquierda, pero se convirtió en enganche y eje del equipo. Adelante, Bergessio volvió a mostrar su movilidad y Sava su capacidad goleadora.

Estudiantes no reaccionó ni con los cambios y mantuvo la expectativa del resultado hasta casi el final por la actuación descollante de su arquero Andújar, pero en el último minuto Claudio López enganchó por izquierda y con pierna derecha (su menos hábil) lo derrotó con tiro cruzado poniendo un resultado más adecuado al desarrollo del partido.

Racing ganó y sueña con volver a ser, mientras que Estudiantes sabe que el bicampeonato es una quimera, aunque no se resigna a dejar de soñar.

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