6 de octubre 2013 - 23:45

Ramón y Riquelme también aportaron color al Monumental

El afectuoso saludo entre Díaz y Riquelme (Gentileza Fútbol para Todos).
El afectuoso saludo entre Díaz y Riquelme (Gentileza Fútbol para Todos).
El Superclásico argentino suele entregar emociones variadas y mucho color, más allá del fútbol mismo, que a veces puede estar ausente.

Dos de los protagonistas más importantes fueron el entrenador de River Plate, Ramón Díaz, y el enganche de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, que se saludaron efusivamente antes del comienzo del partido, cuando el enganche "xeneize" se acercó al banco de suplentes local.

"Es un jugador excepcional. Juega para el otro equipo, pero es un futbolista excepcional", dijo a la TV Pública el "Pelado" Díaz sobre el "10" boquense, quien también saludó a su hijo Emiliano, ayudante de campo del DT de River.

Diferente a otras ediciones por la falta de público visitante, este partido estuvo marcado por la gran cantidad de público local. Los hinchas colmaron el Monumental y también aportaron los suyo, desde las banderas hasta máscaras y disfraces.

Por su parte, los hinchas de Boca -ausentes por razones de seguridad- lograron hacer volar en el cielo de Núñez una "B" recordando el descenso del rival y los organizadores tuvieron algunos problemas con el sonido del estadio.

Ante la decisión de jugar sólo con público local, los simpatizantes "millonarios" se acercaron a la cancha -en su mayoría- con los colores blanco y rojo, intentando que ningún seguidor boquense se "infiltre" en las tribunas.

La cabecera local lució los clásicos "trapos", a los que sumaron decenas de banderas argentinas, en una manera de cargar al rival de toda la vida desde el costado más repudiable: la xenofobia.

Esto se complementó con el grito de "Argentina-Argentina" cuando Boca piso el campo de juego, sumado a los cánticos racistas que identifican a los "xeneizes" con países hermanos como Bolivia y Paraguay.

Por su parte, los fanáticos del club de la Ribera no pudieron acercarse a Núñez, pero se hicieron notar con unos fuegos artificiales que se vieron a lo lejos detrás del arco defendido por Barovero, tras el gol de Gigliotti.

Asimismo, unos diez minutos después de la conquista del "Puma", cuatro globos azules, sosteniendo una bandera con una "B" pintada, sobrevoló el estadio Monumental, ante la atónita mirada de los simpatizantes locales, que sólo podían mirar.

Cerca del final del primer tiempo, un extraño ruido surgió de los parlantes del estadio: el zumbido -similar a cuando queda un micrófono abierto- sorprendió y distrajo a todos los que estuvieron en el Monumental.

La política no estuvo ajena en Núñez, ya que River elegirá presidente a fin de año: carteles y volantes con caras y nombres de los candidatos poblaron las inmediaciones y el estadio.

Para el final, quedó el festejo de los jugadores de Boca, que como en aquella semifinal de Copa Libertadores 2004, se quedaron saltando de alegría ante un público adverso.

La nota negativa del día fue que hubo unos 20 detenidos por robo, resistencia a la autoridad y agresiones.

Fuentes policiales revelaron a Noticias Argentinas que hubo unos 20 mayores apresados y cinco menores de edad por diferentes delitos.

En ese sentido, hubo detenidos por robar celulares, cadenas, pulseras y demás pertenencias, otros por intentar entrar a la cancha sin su entrada correspondiente, por resistencia a la autoridad, daños y lesiones, luego de un importante y amplio operativo de seguridad que se montó para este encuentro.

La cantidad de efectivos dispuestos para el Superclásico logró con éxito evitar que hinchas de Boca llegaran hasta el Monumental como habían prometido.

Para este operativo se dispuso que haya mil efectivos de la Policía Federal, en lo que respecta al partido en sí, pero además se sumaron alrededor de 200 uniformados más y 1.200 gendarmes, quienes contaron con apoyo de Prefectura Naval, para custodiar las inmediaciones de la cancha y los accesos a la Capital Federal.

Los uniformados se ubicaron sobre las autopistas, en la terminal de trenes y micros de Constitución y en Puerto Madero, donde se concentró el plantel "xeneize", en este caso con efectivos de la Prefectura, mientras que la Policía Federal se encargó de la Estación de Once.

También un nutrido grupo de la Federal acompañó los micros de River y Boca, y controló los accesos por la autopista Panamericana, el peaje Dock Sud y los distintos lugares para llegar a la Capital Federal.

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