Riquelme renunció al seleccionado
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El mediocampista, campeón mundial juvenil en Malasia-1997, dijo que cada uno «es libre» de opinar lo que quiera sobre fútbol.
«Está bueno que se la agarren con uno así los demás viven en paz», expresó respecto de las críticas.
Sin embargo, insistió en que no puede permitir que su madre se haga «mala sangre». Riquelme también dijo que ya le informó sobre su determinación al seleccionador nacional Alfio Basile, a quien le agradeció por haberle dado la cinta de capitán en el debut del entrenador al frente del equipo, el 3 de setiembre pasado ante Brasil (0-3), en Londres.
Cuando Riquelme empezó a deslumbrar en Boca, a fines de la década de 1990, algunos se animaron a rotularlo como el sucesor de Diego Maradona, pero el propio Riquelme se encargó de demostrar en la cancha que jugaba -y juega- un fútbol distinto al que desplegaba el campeón del mundo en México 1986.
Su gambeta indescifrable, la capacidad de desequilibrio en ataque con su pique corto y posterior explosión, y su eterno romance con el gol llevaron a Maradona a convertirse en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
En cambio, Riquelme -quien tal vez goza de mejor reputación en Europa que en la Argentina- se caracteriza por su dominio del balón en retroceso, su pausa y panorama del juego.




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