14 de septiembre 2006 - 00:00

Riquelme renunció al seleccionado

El mediocampista Juan Román Riquelme sorprendió al ambiente del fútbol argentino al anunciar que dejará de jugar en la selección nacional debido a problemas familiares.

Riquelme dijo que su madre sufre y se «pone mal» al escuchar que su hijo recibe críticas, y como tuvo que ser internada en dos ocasiones desde que finalizó el Mundial de Alemania él tomó la decisión de dar un paso al costado.

El futbolista del Villarreal español, de 28 años, debutó el 16 de noviembre de 1997 en el conjunto nacional, con Daniel Passarella como director técnico, y marcó 8 goles con la camiseta celeste y blanca en 36 partidos.

«Decidí no formar parte de la Selección a partir de ahora. No lo tuve que pensar mucho tiempo. Tengo que pensar en la salud de mi mamá y fue una decisión bastante fácil», dijo Riquelme.

«Ella jamás se mete en nada (...) Yo siempre tuve las cosas bastante claras, antes del fútbol está mi familia y mi vieja, que es lo más grande que hay», agregó.

Riquelme es un futbolista que divide aguas entre los hinchas argentinos, ya que están quienes lo idolatran y quienes lo convierten en blanco permanente de las críticas cuando el equipo argentino no rinde como se espera.

El mediocampista, campeón mundial juvenil en Malasia-1997, dijo que cada uno «es libre» de opinar lo que quiera sobre fútbol.

«Está bueno que se la agarren con uno así los demás viven en paz», expresó respecto de las críticas.

Sin embargo, insistió en que no puede permitir que su madre se haga «mala sangre». Riquelme también dijo que ya le informó sobre su determinación al seleccionador nacional Alfio Basile, a quien le agradeció por haberle dado la cinta de capitán en el debut del entrenador al frente del equipo, el 3 de setiembre pasado ante Brasil (0-3), en Londres.

Cuando Riquelme empezó a deslumbrar en Boca, a fines de la década de 1990, algunos se animaron a rotularlo como el sucesor de Diego Maradona, pero el propio Riquelme se encargó de demostrar en la cancha que jugaba -y juega- un fútbol distinto al que desplegaba el campeón del mundo en México 1986.

Su gambeta indescifrable, la capacidad de desequilibrio en ataque con su pique corto y posterior explosión, y su eterno romance con el gol llevaron a Maradona a convertirse en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

En cambio, Riquelme -quien tal vez goza de mejor reputación en Europa que en la Argentina- se caracteriza por su dominio del balón en retroceso, su pausa y panorama del juego.

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